La UE coge el 'brexit' por los cuernos
lunes 01 de mayo de 2017, 18:21h
La Unión Europea (UE) ha elaborado un documento en el que se recogen las líneas de negociación con Gran Bretaña en el espinoso asunto del brexit, ese jardín en el que sin ninguna necesidad se metió el expremier británico David Cameron con la consecuencia de producir un verdadero tsunami. Pero, tras el lógico estupor inicial, la UE manifestó que no iba a permitir que la arrasara. Y, ahora, las directrices elaboradas van en esa dirección, pues la UE ha cogido el Brexit por los cuernos y todo se encamina por la línea correcta.
La UE ha actuado con notable celeridad, máxime teniendo en cuenta la desesperante tardanza y burocracia que suele empantanar las cuestiones -ahí está el ejemplo de la crisis de refugiados-, a la vez que ha sido capaz de tener una postura unitaria y unánime, y las ideas muy claras. Significativamente, la reunión para aprobar el documento apenas si duró cinco minutos, algo completamente inusual en la tónica de la UE, que acostumbra a enfangarse en larguísimos debates que retrasan la toma de decisiones, por más perentorias que resulten estas.
Asimismo, los Veintisiete, con excelente criterio, no se han dejado arrastrar por los cantos de sirena de la primera ministra británica, Theresa May, que planteó el Brexit de manera inaceptable, pretendiendo, en definitiva, que Gran Bretaña pudiera continuar beneficiándose de las ventajas de pertenecer a la UE, sobre todo de su mercado libre, sin asumir ninguno de los compromisos de sus miembros. Igualmente, May intentó que se negociara paralelamente el abandono de la UE y unas nuevas condiciones, ventajosas y privilegiadas, de la nueva etapa en la relación entre la UE y Gran Bretaña.
La UE, sin embargo, no ha aceptado ni una cosa ni otra. En su documento se fija de forma taxativa que no se abordará ninguna otra posible relación hasta que no se haya consumado la salida y se subraya que Londres deberá garantizar los derechos de los más de tres millones de europeos que viven en Gran Bretaña, algo con lo que jugó May, junto al tema de la cooperación en materia de seguridad, en lo que era poco menos que un intento de chantaje.
Resulta de capital importancia para la propia supervivencia de la UE que se establezca que las deserciones tienen un precio, alto, y que no se van a permitir salidas a la carta. De no ser así, se daría alas a los euroescépticos que no son pocos en el Viejo Continente. Ahí está la amenaza del Frente Nacional francés de Marine Le Pen.