El presidente denuncia que la violencia es "inaceptable" y pide ayuda militar.
"Era una manifestación que estaba prevista como pacífica, pero que degeneró en violencia, vandalismo, agresiones al patrimonio público y amenazas a las personas", lo cual "no se puede permitir" en "un proceso que se desarrolla en forma democrática y en el marco de las instituciones", ha declarado el ministro de Defensa de Brasil, Raúl Jungmann, ante las protestas desarrolladas este miércoles contra la supuesta corrupción de la cúpula política del país y que han obligado a evacuar varios ministerios.
La movilización, convocada por los sindicatos, estaba anunciada como una llamada a mostrar el descontento de la población contra el paquete de medidas de corte liberal impulsadas por el Ejecutivo, pero la publicación de los graves episodios de corrupción que salpican al máximo mandatario han parecido disparar la virulencia de la marcha. "Fuera Temer" es la consigna ante la que se ha desbocado la convocatoria hasta el punto de obligar a la presidencia a pedir ayuda a las tropas federales.
Jungmann ha anunciado que los militares se desplazaran para mantener la seguridad en el núcleo de Brasilia en el que se concentra el poder público del país. Las tropas serán desplegadas, según ha expuesto, al Palacio presidencial de Planalto, a la sede del Parlamento y a los edificios públicos de la Explanada de los Ministerios.
Y es que la protesta en la que participaron en torno a 40.000 personas ha derivado en un brote de violencia que tomaron forma con incidentes que se extendieron a lo largo de dos kilómetros. Una de las víctimas de las escaramuzas fue el Ministerio de Agricultura. El edificio fue asaltado con bombas motolov, ocasionando un incendio en una de las entradas del recinto. Los bomberos pudieron apagar el fuego en medio de los enfrentamientos, pero también sufrirían la ira de la marabunta los Ministerios de Energía y Minas, de Cultura, de Hacienda y de Turismo. Y multitud de contenedores de basura fueron incendiados en la mencionada explanada.
El presidente se encuentra bajo un manto de presión social y política después de que directivos del grupo cárnico JBS le implicaran en episodios de corrupción. Acto y seguido la Corte Suprema ha iniciado una investigación sobre un mandatario que ha ido perdiendo el apoyo de sectores afines. En el momento en que los disturbios alzaron su temperatura se localizaba recibiendo a diputados de diferentes partidos en el Palacio presidencial.