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en la antología "Claro y difícil"

Andrés Trapiello rescata a Bergamín, católico, comunista y "abertzale"

martes 01 de julio de 2008, 22:02h
Es uno de los pocos rostros reconocibles del famoso cuadro de Gutiérrez Solana, "La Sagrada Cripta de Pombo", que en torno a Ramón Gómez de la Serna reunía a poetas andrajosos, escritores diletantes y artistas de la picaresca, expertos sobre todo en irse sin pagar.

José Bergamín es uno de esos autores, al que la historia de la literatura, quizá injustamente, ha mantenido "orillado", como sostiene el responsable de esta antología, Andrés Trapiello. En "Claro y difícil", se reúne la obra poética de Bergamín (Madrid, 1895, Fuenterrabía, 1983) y también ensayos literarios, textos taurinos y aforismos, esa greguería sin humor que se basa en el chispazo ingenioso de la razón: "El aburrimiento de la ostra produce perlas".

Trapiello (en la foto), autor del prólogo, llegó a conocer a Bergamín, en su piso cercano al Teatro Real, hasta donde se fue para acercarle su primer libro de poemas. "Me gusta el poeta, pero no el libro", le dijo Bergamín en un alarde de sinceridad que refleja la actitud intelectual y vital de un hombre complicado. "Claro", porque es nítido en sus planteamientos, y "difícil", porque cuesta mucho llegar a comprender sus tomas de postura política. Un pensamiento político que le llevó, en sus últimos años, a sintonizar con el entorno de Herri Batasuna y ETA y colaborar con el diario "Egin". Eligió ser enterrado en Fuenterrabía, por "no dar mis huesos a tierra española". "O que él consideraba no española", ha puntualizado Juan Manuel Bonet, presente en la presentación del libro en la Residencia de Estudiantes de Madrid y que ha acompañado al también literario Miguel García Posada.

Caos político pero solidez literaria
Esta figura poliédrica la sintetiza Trapiello en el título del prólogo: "Bergamín o el cubo de Rubik". Pero, pese a esas exóticas posiciones políticas (fue un católico confeso, al tiempo que comunista), quedan unas cualidades considerables para la escritura, que se rescatan en esta cuidada edición. El antólogo destaca, sobre todo, su visión para la crítica literaria -muy apoyada en los autores clásicos-, que considera superior a la de Azorín. "Es inteligente, malicioso, tenía el don del insulto, que es todo un arte", señala Trapiello, que pone como ejemplo un romance con versos de plomo contra el general Mola.

El volumen forma parte de la Colección Obra Fundamental, de la Fundación Banco Santander, que rescata las obras de autores castigados por el olvido, como Antonio Marichalar, Ramón Gaya, Benjamín Jarnés o Ernesto Giménez Caballero. Javier Aguado, director de la Fundación, se ha felicitado de esta labor de "recuperación del patrimonio literario" y ha adelantado los siguientes autores objeto de antología: Fernando Vela y Valentín Andrés Álvarez.

Las obras, de circulación limitada, se pueden encontrar a través de la Fundación Banco Santander o en librerías madrileñas como Antonio Machado.


Trapiello y Javier Aguado, director de la Fundación Banco Santander
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