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TRIBUNA

40 Aniversario de las elecciones de 1977 (II)

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
jueves 22 de junio de 2017, 22:29h

Estas fueron mis palabras en el acto celebrado en el Congreso de los Diputados:

“Me referiré ahora a dos momentos estelares del Senado elegido el 15 de Junio de 1977, y lo haré con poco más que con titulares, y recomiendo la lectura de lo sucedido en los diarios de sesiones de entonces.

Primer momento: la veloz tramitación y efímera aprobación de la primera ley de la democracia preconstitucional.

El 7 de octubre de 1977, a las 11,15 horas, el Gobierno del presidente Suárez presenta, por primera vez, un proyecto de Ley.

El proyecto de ley se llama “Regulación con carácter provisional de las relaciones entre el Congreso y el Senado en el ejercicio del control parlamentario del Gobierno”. Cuando el 19 de octubre, el Senado apruebe definitivamente el proyecto, éste se acabará denominando “Regulación con carácter provisional de la moción de censura y de la cuestión de confianza”, y lo que pasó durante los doce días de tramitación se podría calificar como la incubación del consenso.

Esta historia tiene una causa inmediata. En septiembre, durante una manifestación en Santander, el diputado socialista Jaime Blanco fue maltratado por la policía. El Grupo parlamentario socialista pide debatir lo ocurrido en el Congreso, y no sólo eso, propone además la reprobación del Ministro del Interior -entonces era Rodolfo Martín Villa- , y el cese del gobernador civil de la provincia cántabra.

Aunque el partido gubernamental UCD se opone a la iniciativa socialista con el argumento de que la Ley para la Reforma Política no prevé esas capacidades de destitución para las Cámaras, los restantes grupos parlamentarios apoyan a los socialistas. El Congreso tendrá que votar una especie de censura del Gobierno. A los cuatro meses de elegidos los representantes parlamentarios, los distintos grupos políticos tienen la ocasión de poner al Gobierno, por razones muy distintas, ante el abismo de perder una votación transcendental.

Es la primera vez que la legitimidad democrática chocará con la legalidad vigente. También es la contradicción más importante que tiene el proceso denominado “de la ley a la ley”, que consistía en pasar de la dictadura al Estado constitucional. Una experiencia de transición política sin precedentes que aparece aún más difícil por cuanto el partido que defiende ese proyecto no tiene mayoría en el Congreso, aunque sí la ha logrado en el Senado en las elecciones del 15 de junio.

Léanse los diarios de Sesiones, y sentirán emociones auténticas, no simples escenas virtuales de acción. Hace años yo publiqué tres artículos sobre aquellas sesiones parlamentarias en dos periódicos, y allí reflejé el gran lío político que estaba detrás del proyecto de ley. Ahora les leo lo que escribí sobre la intervención de Santiago Carrillo en el debate de totalidad del proyecto:

“A continuación, Santiago Carrillo tomó la palabra. Justificó la abstención de los comunistas. Dirigiéndose a Felipe González, en medio de grandes carcajadas, prometió no hablar del “Gobierno de concentración”, el otro extremo de la propuesta de “mayoría natural” de Fraga, que consistía en que el PCE ofrecía ministros comunistas para superar la debilidad gubernamental.

En un momento de su discurso, el líder comunista dejó caer “que por la mañana” del día siguiente vería en “la Moncloa” al presidente Suárez para “tratar de principios mínimos comunes”.

Nadie comentó después esta confidencia de Carrillo sobre sus citas a alto nivel. Ahora sabemos por los investigadores, que el 8 de octubre de 1977, se inició el proceso que conduciría a los Pactos de la Moncloa, de 25 de octubre de 1977.

En aquella época estaba muy presente “el compromiso histórico”, el acercamiento de los comunistas italianos al Gobierno demócrata-cristiano italiano. La democracia es pacto, y los socialistas éramos conscientes que la democracia no espera a los dogmáticos. Personalmente puedo atestiguar un prolongado debate en el Grupo parlamentario acerca de las condiciones que el PSOE pondría para entrar en esos pactos: que no se limitasen a pactos económicos sino que comprendiesen compromisos políticos, y un acuerdo sólido para elaborar una Constitución avanzada.

Plácido Fernández Viagas, senador por Sevilla y primer presidente de la preautonomía andaluza, creó un grupo de parlamentarios que elaboraron las propuestas sobre la Justicia que negociamos con el Gobierno en los “Pactos de la Moncloa”, y en aquel grupo estuve yo, más que nada aprendiendo.

Adolfo Suárez aceptó esas condiciones, y entró en el juego democrático hasta el final.

El Senado aprobó el proyecto doce días después. El PSOE, ahora, lo votó favorablemente. El senador socialista por Murcia, Antonio López Pina, puso su solida formación alemana y dialéctica para criticar el proyecto y a la vez anunciar que los senadores socialistas lo iban a votar favorablemente. No quedó claro por qué. Todo el mundo sabía que se negociaba entonces en Moncloa, pero López Pina no pudo usar ese argumento. ¡Debieron ser las contradicciones dialécticas de la disciplina, que el amigo López Pina sufrió filosóficamente aquella tarde en el Senado!

Entonces se había producido “el consenso”, la aportación más original que España ha dado al mundo desde que las Cortes de Cádiz popularizaron en todas las lenguas la palabra “liberal”.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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