Los distintos diarios analizan la deriva del nacionalismo.

El Mundo destaca en la primera página: “Puigdemont purga al ‘conseller’ que puso en duda al referéndum”, el ‘president’ trata de sofocar la rebelión de la vieja guardia de Convergència al destituir a Jordi Baiget. Con foto del ministro de Hacienda rodeado de periodistas, el diario dice: “Montoro atribuye las denuncias a que está “limpiando el fraude”. Después del varapalo del TC por su amnistía fiscal, el libro de exministro de Industria es la nueva amenaza: “Miembros del Ejecutivo solicitan a Soria que no publique el libro que acusa al ministro de Hacienda”. En la columna de salida: “La Fiscalía pide subir a 10 años de cárcel la condena a Urdangarin por el caso Nóos”; “Macron reúne a las dos cámaras y anuncia un recorte de un tercio de los parlamentarios” y “Santander lanza su ampliación de capital por 7.000 millones para absorber a Popular”.
Para la elaboración de los Presupuestos es “fundamental” la aprobación previa del techo de gasto, por esta razón el editorial apunta que Pedro Sánchez es un “irresponsable” por no apoyarlo y “preferir arrebatar otra bandera a Podemos”, siguiendo así su “deriva hacia el radicalismo”. Según este texto, el PSOE debería votar a favor, pues “oponerse porque sí al Ejecutivo solo perjudica a los españoles”.
También escribe sobre la “fulminante” destitución de Baiget, dice que esta actuación demuestra “una vez más” que el presidente de la Generalidad “sigue sometido al chantaje del nacionalismo antisistema”. Además, tanto la confesión del exconseller como su cese “revelan que las tensiones entre las fuerzas soberanistas se van agudizando conforme se acerca la fecha del referéndum”.
“El “rey” Macron se da un año para reformar Francia”, titula La Razón con foto del presidente francés en Versalles. También destaca: “El referéndum ilegal rompe el Gobierno de Puigdemont” y rescata la respuesta que ya dio Bruselas al Govern: el único interlocutor será el Gobierno de España. Además recoge la información relacionada con la ampliación de condena a Urdangarin y el nuevo techo de gasto español (sin el respaldo del PSOE). Igualmente, dice: “Moncloa secunda a Montoro: “Hay intereses personales en los ataques al ministro” y “La oposición reta a Maduro y convoca una consulta que atraiga a los chavistas críticos”.
Arremete también contra el PSOE el editorial de este periódico. Considera “difícilmente comprensible” su postura para la aprobación del techo de gasto.
Reaparece el adjetivo “fulminante” para calificar el cese de Baiget. “El procés ha fraccionado a la sociedad catalana… y al Govern”. También rescata otra idea del diario anterior: los radicales son los que mandan. “La realidad y la debilidad del Govern está clara”.
El País asegura que “El miedo al fracaso abre grietas en el separatismo” con “inquietud en el Gobierno y la oposición por la deriva de la ley de ruptura”. En esta misma información se dice que “Rajoy y Sánchez se reúnen el jueves en La Moncloa por primera vez en casi un año”. Sobre los impuestos, dice que “Montoro cede ante Ciudadanos y acepta bajar impuestos”. La foto es para los liberados del horror de Mosul.
Josep María Fradera analiza en una tribuna la deriva independentista. Dice que “hay que aprender lo que significó el nacionalismo y los hechos consumados en la Europa de 1930”, y asegura que “la actual deriva independentista crea una grave división entre los catalanes”.
ABC, con una inquietante iluminación de la cara de Puigdemont junto a su Consejero Baiget, dice que “Puigdemont fulmina al primer consejero escéptico con el referéndum”. Afirma que el presidente reprime así “el cisma” en la Generalidad.
Salvador Sostres escribe en estas páginas sobre el bloque nacionalista, en su opinión no tan compacto como puede parecer: “Cuando se da por descontado que todos los votos del Junts pel Sí son votos inequívocamente independentistas, se olvida que este partido es más bien un conglomerado donde hay de todo: férreos independentistas y también personas como Baiget que no quieren arriesgar su patrimonio o como la consejera de Gobernación, Meritxell Borrás, que forzó ella misma la nulidad del concurso para comprar las urnas y acto seguido ir a suplicarle a la Fiscalía que le retirara la querella que le habían interpuesto”.