www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Sin gluten no hay paraíso

Juan José Vijuesca
miércoles 19 de julio de 2017, 16:45h
Actualizado el: 19/07/2017 23:37h

Está visto que los tiempos son otros. Desde siempre lo de ir al cielo es algo muy codiciado, sin embargo lo de ir al infierno se ha puesto de moda, yo diría que viajar al averno ha venido a sustituir a los cruceros de hoy en día. Lo hace casi todo el mundo. Lo que siempre fue algo restringido ha pasado a estar dentro de lo corriente. Ya se sabe que esto de ser trending topic va por rachas, sin embargo lo de cambiar el cielo por el fuego eterno ya son ganas, a menos que el señor Pedro Botero haya convertido el erebo en una placentera estancia de diseño ecofriendly al estilo resort de las Maldivas.

La iglesia católica, como no puede ser de otra manera, se va reinventando a medida que la sociedad evoluciona. Los diferentes Papas, cada uno en su especialidad, van
aportando nuevas corrientes de modernidad a una liturgia que interesa sea moldeada para el sostenimiento del buen credo y el mejor feligrés. Por supuesto que todo este
proceso evolutivo lo ha de ser sin que la iglesia pierda un ápice de su esencia espiritual ni evangélica. La fe católica por encima de cualquier cambio.

Aun así, y a pesar de la constante búsqueda de nuevas tendencias, la iglesia actual ha salido al paso para aclarar que hay ciertos preceptos que son intocables. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos elaboró un comunicado por encargo del papa Francisco en el que se recuerda las estrictas normas para la elaboración del pan y el vino destinado a la Eucaristía, tales como que las hostias no puedan ser sin gluten.

Lo siento por los más de 400.000 celíacos censados en España. A esta cifra, y a decir de la FACE, habría que sumarle otro 75% de los intolerantes al gluten que aún no están debidamente diagnosticados, pero a no tardar pasarán a formar parte de este censo. Como digo, lo siento porque si el acto de recibir la hostia consagrada lleva signatura de ir al paraíso, me temo que para este colectivo no hay lugar reservado. Tampoco la oportunidad de acudir al mercado chino como plan B porque el comunicado papal no deja lugar a la duda: ....”a los obispos de todo el mundo se les indica que son ellos quienes tienen que vigilar la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan". Es decir, que han de ser personas honestas las encargadas de conseguir la idoneidad de la materia.

Razones no le faltan al Vaticano, porque una cosa es el pan eucarístico en manos de quienes elaboran y hornean con sus pías manos el producto, y otra muy diferente es
imaginarse a la competencia china en las afueras de Shanghái, en donde cientos de chinos lo mismo te fabrican hostias que alpargatas, o dentaduras postizas que confitura de panga del río Mekong. Ya me dirán ustedes.

Descartada, por tanto, la hostia consagrada sin gluten, digo yo que a lo mejor se pueden arbitrar algunas medidas extraordinarias. Por ejemplo ir al cielo en calidad de
oyente sin ocupar plaza fija. Nada de arbitrario tendría y sí mucho de estar en el reino celestial tomando apuntes ante una futura convocatoria de acceso con nota media. El
gobierno ha prometido crear miles de plazas de empleo público y bien pudiera ser ésta otra oportunidad. Al fin y al cabo formar parte del funcionariado es otro paraíso, aunque sea terrenal.

Preocupante dilema el quedarse a las puertas de la gloria por una pizca de harina de trigo, porque la entrada en el cielo siempre ha tenido las puertas abiertas sin mayores remilgos. En fin, no me imagino en el infierno compartiendo mesa y mantel con Satanás por culpa de una simple hostia con gluten. Ya sabemos que el cielo puede esperar, pero a este paso se nos acaba el último y bien ganado derecho adquirido para quienes no comulgamos con ruedas de molino y sí con la fe puesta en Cristo. Esto es un sinvivir.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (25)    No(0)

+
1 comentarios