El soberanismo catalán consumó ayer su desafío al Estado de Derecho, la democracia y la Constitución. Ante semejante reto ya no valen componendas ni paños calientes, que los secesionistas incluso interpretan como debilidad y les dan alas para proseguir con su dislate. El Parlamento catalán y la Generalitat, tras lo sucedido ayer, se han instalado de una manera flagrante e incontrovertible en la más absoluta ilegalidad. La ley de referéndum aprobada ayer atenta directamente contra la democracia, el Estado de Derecho y la Constitución.
Y parece que hoy los secesionistas quieren repetir el bochornoso espectáculo de ayer y consumar otra ilegalidad aprobando la llamada ley de transitoriedad, que no es más que el subterfugio buscado para esa “desconexión” de España que tanto quieren los secesionistas, pero no la mayoría de los catalanes como se demuestra en una solvente encuesta realizada hace poco.
Un desafío de tal calibre exige una respuesta contundente, firme y sin fisuras entre las fuerzas constitucionalistas. El Gobierno de Mariano Rajoy tiene sobre la mesa, indudablemente, una muy difícil papeleta, pero también dispone de numerosos instrumentos legales para que el secesionismo no se salga con la suya. Bajo ningún concepto, puede celebrarse el referéndum ilegal del 1 de octubre. Ya se toleró que se celebrara uno anterior, y eso no hizo sino alentar a los secesionistas.
Estamos en una situación límite, a la que nunca debería haberse llegado, y con el tiempo corriendo desbocado hacia el 1 de octubre. El Gobierno pidió anoche mismo un informe de urgencia al Consejo de Estado. En dicho informe, ya emitido, se apoyan por unanimidad los recursos de inconstitucional que va a presentar el Gobierno ante el Tribunal Constitucional (TC). Y la Fiscalía se querellará contra el Govern.
Todo el peso de la ley y el amparo de la Constitución, incluido su artículo 155, ha de caer sobre quienes iniciaron y van consumando una no solo ilegal sino también peligrosa deriva de consecuencias imprevisibles. Los secesionistas quieren romper España, incluso en contra de la propia Cataluña. ¿Se permitirá que se rompa España? Hay suficientes elementos legales para que eso no suceda. Y deben aplicarse sin titubeos ni retrasos.