La actitud ambivalente del líder socialista ha desatado las dudas del presidente.
El Gobierno de España tiene un plan en Cataluña. Pero por el momento, nada se sabe con certeza de lo que tiene preparado para hacer frente al embate soberanista de Cataluña, donde se celebra una jornada de huelga general, que linda en lo prerrevolucionario, con una declaración unilateral de independencia preparada para desgajar el España en dos.
Abordada por el asunto, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que en su momento tuvo un despacho en Barcelona para dialogar con el Govern, ha manifestado que el Ejecutivo tiene preparadas todas las actuaciones para evitar que se siga "pisoteando" la libertad y haya "comportamientos mafiosos".
En todo caso, el Gobierno no está dispuesto a tomar la iniciativa, y su actitud, como ha venido siendo hasta ahora, es reactiva. Mariano Rajoy está esperando en La Moncloa al próximo movimiento del presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, para tomar una decisión.
Este lunes, tras la convulsa jornada del 1-O, el presidente Rajoy se reunía con sus dos principales apoyos parlamentarios para poner el artículo 155 de la Constitución, que permite la suspensión de la autonomía catalana, encima de la mesa. Por un lado, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, es un abierto partidario de la aplicación de este artículo para sofocar la rebelión catalana. Sin embargo, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se mostró reacio, lo que permitió a Rajoy ejercer de nuevo su hermetismo connatural.
Si Puigdemont, como ya ha amenazado en varias ocasiones, sin llegar a ninguna concreción, se decidiera a realizar una declaración unilateral de independencia, Rajoy se vería abocado a aplicar el artículo 155, tal y como la prensa escrita madrileña le viene reclamando en las últimas jornadas. Pero parece que el presidente no estaría dispuesto a dar ese paso sin el apoyo del PSOE, lo que garantizaría que los tres grandes partidos constitucionalistas otorgaban peso y consenso a la decisión.
En caso de que el PSOE de Pedro Sánchez, cuya ambigüedad ante el desafío catalán ha sido notoria y criticada a derecha e izquierda por PP y Podemos, no apoyara la aplicación del 155, el siguiente paso de Mariano Rajoy sería disolver las Cortes y convocar elecciones.
Quedaría por dirimir quién sería el candidato que se presentara por el Partido Popular en esos comicios, si sería Mariano Rajoy, que al convocar elecciones habría admitido su propio fracaso en la gestión del desafío soberanista en Cataluña, o sería un nuevo candidato, aunque no parece que en este momento haya un claro sucesor al frente de los populares. En los mentideros se escuchan nombres como el de Íñigo de la Serna, Ana Pastor, Pablo Casado o Núñez Feijóo. También suena con fuerza el de la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. En todo caso especulaciones sobre una posible solución al desafío catalán por parte de un Gobierno que gestiona la zozobra de un Estado