Cuando la mayoría de medios de comunicación y analistas de opinión sostenían que Rajoy tenía que dialogar y negociar con Puigdemont para frenar el desafío secesionista, El Imparcial adelantaba que ya era imposible frenar el referéndum y que la trampa de la consulta residía en que los secesionistas tenían todo previsto para provocar el 1 de octubre a las fuerzas de seguridad y lograr las imágenes de los enfrentamientos que tan buen resultado les ha dado.
Reproducimos a continuación, literalmente, algunos de los párrafos del artículo “Cataluña: lo peor está por llegar” del director del periódico Joaquín Vila, publicado el 10 de septiembre, 20 días antes del 1-0, y advirtiendo a los ingenuos lo que pasaría:
“Las hordas de la CUP están deseando que comience la batalla, dispuestas a enfrentarse a las fuerzas de seguridad, decididas a incendiarlo todo, impacientes por desatar la violencia en nombre de la revolución.
El Gobierno se verá obligado a desplegar a policías y guardias civiles para mantener el orden, pues será difícil que puedan contar con los mossos. Y los independentistas conseguirán la foto que buscan, el cartel que necesitan para acusar al Estado de ejercer la represión contra el pueblo catalán: los pacíficos manifestantes frente a los agentes antidisturbios pertrechados con chalecos antibalas, cascos integrales y porras de cuero.
El Gobierno desplegará todos los medios a su alcance para impedir el referéndum; o lo que es lo mismo, las fuerzas de seguridad se tendrán que ocupar de precintar los colegios electorales que lleguen a montarse y retirar las urnas. También entonces los agitadores independentistas se enfrentarán para impedirlo. Y la violencia se extenderá como la pólvora. El 1 de octubre la agitación invadirá toda Cataluña con consecuencias imprevisibles. Y así durante días y días.”
El pasado 15 de octubre, también El Imparcial adelantaba las medidas del artículo 155 que debería aplicar el Gobierno si quería desbaratar el golpe secesionista. Reproducimos a continuación algunos de los párrafos de la columna, “El artículo 155, un campo de minas”, publicada el pasado domingo por el director de El Imparcial, Joaquín Vila.
“El 155 no es más que la última bala del Gobierno para frenar con ciertas garantías el desafío secesionista. Pero su aplicación es compleja y el camino que conduce a la meta se asemeja a un campo de minas. No es el bálsamo de Fierabrás.
La clave del artículo de marras reside en una frase:” el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”. La Constitución, así, permite al Ejecutivo sustituir a Puigdemont y al Govern en pleno, suspender el Parlamento catalán y convocar elecciones, el control de los Mossos y, desde luego, de la TV3. Sin estas cuatro medidas, el artículo 155 no sirve para desbaratar el golpe secesionista”.