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El Socialismo a la altura de las circunstancias

lunes 23 de octubre de 2017, 11:42h

Al fin Pedro Sánchez ha reconducido sus veleidades con los nacionalismos y ha llegado a un acuerdo histórico con el Gobierno español para detener el golpe de Estado antidemocrático de los secesionistas, respaldando la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Una determinación que le honra y por más de un motivo. Ante todo porque se trata de una resolución con altura de miras de estadista que va más allá de sus interés partidista. Al PSOE y a Pedro Sánchez le distancian innumerables cuestiones frente al centro-derecha, y esa contraposición legítima no se ha difuminado con el cierre de filas frente a la secesión. Pedro Sánchez ha sido muy claro al respecto: el PSOE no ha dejado de ser de izquierdas ni está apoyando la política de Mariano Rajoy, sino que más bien está defendiendo la legalidad constitucional, la unidad de la nación y la supervivencia de las garantías democráticas en una Autonomía que las había puesto al borde de la extinción. Con ello, tanto el PSOE como Pedro Sánchez no han renegado de su filiación de izquierdas, sino que han reafirmado las señas de identidad de una izquierda democrática.

Quienes están cuestionando, desde las filas del populismo, el carácter izquierdista de este posicionamiento del PSOE, no solo faltan a la verdad sino que traicionan la identidad misma de la izquierda. Las izquierdas son por esencia internacionalistas y cuando traicionan ese internacionalismo -como hace el populismo pseudoizquierdista español- se están traicionando a sí mismas. El izquierdismo genuino de la tradición histórica del PSOE ha sido contrario a los nacionalismos, a las fronteras patrióticas y, por consiguiente, antagónico con la construcción de líneas fronterizas de nuevo cuño que marcan aún mayores líneas divisorias. Es el populismo oportunista de Podemos, los Comuns catalanes y todas sus confluencias, los que encarnan una vuelta retrógrada a ideologías trasnochadas de cien, doscientos años atrás, donde el concepto de “pueblo nacional” ha provocado tantas tragedias colectivas por no atenerse a la idea moderna de ciudadano, portador de derechos y obligaciones sin privilegios por pertenecer a una comunidad nacional, racial o incluso tribal. Eso no es izquierda, ni puede dar lecciones de izquierdismo a la coherente decisión del PSOE.

Hay un fondo ideológico aún más esencial que avala al partido de Pedro Sánchez a cuya vuelta solo puede traerle beneficios y el retorno de los apoyos perdidos. No se pueden crear nacionalismos insolidarios dentro de un mismo país. No pagan los impuestos a Hacienda los territorios, sino los individuos. Es consustancial al izquierdismo democrático implantar impuestos progresivos, de forma que la riqueza se redistribuya en el país en ayuda de los más desfavorecidos. La izquierda que renuncie a esta idea, será una falsa izquierda. Desde esa premisa, resulta inadmisible que un territorio rico (porque lo son sus ciudadanos) se niegue a redistribuir parte de los beneficios para que solo redunden en sí mismo (justificándose con un supremacismo inaceptable). Esta concepción es la que defiende Podemos y sus satélites, ¿qué lección de izquierdismo puedan dar desde ahí? Pedro Sánchez ha regresado a la idea genuina de la izquierda democrática, y esa coherencia es un motivo más de clarificación y congruencia entre las premisas y la acción política. Por infinitas que sean sus discrepancias con el centro-derecha liberal, esta resolución también le honra por igual. Y, además, le favorece en las encuestas: el PSOE ha ganado entre 2 y 3 puntos. Esperemos que en el futuro no vuelva a dejarse tentar por cantos de sirena.

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