El astro barcelonista rompió su silencio con la selección nacional en una serie de charlas antes del amistoso que jugará esta semana en territorio ruso.
Hace casi un año, el 16 de noviembre de 2016, Lionel Messi proclamó que los jugadores de la selección argentina negarían la palabra a la prensa de su país. Lo hizo en una rueda de prensa extraordinaria, rodeado por toda la plantilla entonces convocada, y como respuesta a una acusación que argumentaba que Ezequiel Lavezzi, convocado, fue sorprendido fumando porros. La presencia de 'El Pocho' en la concentración argentina era uno de los elementos usados más recurrentes para atacar a La Pulga. Se consideraba que era convocado por ser amigo del 10 culé. En aquella época, cuando la Albiceleste ya vagaba en la eterna fase de clasificación latinoamericana para el Mundial de 2018.
Pues bien, lo que quedaría de camino hacia la traca final agónica que metió al equipo dirigido por Jorge Sampaoli -tercer seleccionador argento de la fase clasificatoria- en el campeonato mundial se desarrolló entre el desasosiego por los resultados deportivos, el silencio de los jugadores y la extensión de la hipótesis que defendía que el gran problema de la impotencia futbolística de los argentinos era que Messi hacía las convocatorias. Que si él no daba el visto bueno, ningún jugador terminaba por concurrir a la ciudad deportiva de Ezeiza.Por ende, jugaban Lionel y sus amigos. Lavezzi, Agüero, Di María y Mascherano han sido la diana de la ácida crítica en este sentido.
El caso es que Argentina se clasificó, sin brillo, pero certificó su billete. Y la calidad de sus futbolistas vuelve a hacer sonreir a los aficionados y a los medios críticos, sobre todo, porque Messi juega con ellos. Y queda muy lejos aquella rueda de prensa que hacía explícito el enfrentamiento entre el vestuario y la prensa. Aquí se reproduce lo dicho por Messi en una alocución improvisada y que no admitió preguntas: "Preferimos estar todos y dar la cara.Estamos acá para comunicarles que tomamos la decisión de no hablar con la prensa, ustedes saben por qué. Recibimos muchas acusaciones y faltas de respeto. La acusación contra 'El Pocho' (Lavezzi) es muy grave. Si no salimos a decir nada creerán que es así. Podes perder ganar o perder, pero meterse en la vida personal de uno... si no la cortamos hoy no la cortamos más. No vamos a entrar en el juego. Nos van a seguir matando, pero no seremos partícipes de eso".
A 8 de noviembre de 2017 todo se ha relajado y Messi se ha abierto a los medios. "No me gustaría cruzarme con España. Es uno de los rivales que nos puede tocar en el sorteo, en el grupo y la verdad que prefiero evitarlos a ellos por lo que significa la selección española, por lo que es, por lo que tiene", es uno de los titulares de la ronda de entrevistas concedida a sus compatriotas. Toda vez que la tensión se ha desinflado. Toda vez que pareciera que ha convertido a algunos incrédulos que comparten nacionalidad.
Distendido con algunos de sus verdugos pretéritos, señaló a los pupilos de Lopetegui, a Brasil y Alemania como "las (selecciones) que mejor imagen están dejando, las que mejor juego hacen" y confesó que ha prometido que si gana el Mundial del próximo verano recorrerá, a pie, los cerca de 30 kilómetros que separan los municipios de Arroyo Seco y San Nicolás de Rosario. Y, después de exponer que fue un "desahogo" superar la fase latinomaricana, porque si no "hubiera sido el fin" de su etapa en la selección, argumentó que le gustaría jugar en la Liga argentina.
"Jugaba ahí (en Newell's Old Boys) de chiquito y mi sueño siempre era llegar a primera y poder estar dentro de esa cancha. Es algo pendiente que quedó, pero "no se sabe qué va a pasar dentro de unos años", señaló para, a continuación, entrar en el plano personal y asegurar que, después de que nazca su tercer niño con Antonella Roccuzzo, irán "a por la nena". "Esperemos que llegue este, que faltan muchos meses y después se verá. Pero seguramente iremos por la nena. Esperemos que llegue la nena en el cuarto", aclaró.
Y tocó una de las teclas emotivas argentinas por excelencia: Maradona. Habló sobre su encuentro con "El Pelusa" en el marco de la gala de los Premios FIFA The Best, celebrada en el pasado octubre. "No tuvimos la oportunidad de hablar mucho. Fue muy rápido todo y había mucha gente. Sí nos quedó pendiente una charla. Nos la debemos y quedamos en que la vamos a tener", indicó con respecto al ídolo eterno de su país y el que fuera su seleccionador en el Mundial de Sudáfrica.
Pero, tras un año de silencio, desempolvó lo que consideraba necesario denunciar. Aunque en la actualidad corra un viento favorable para él y sus compañeros, en un país apasionado en cuanto al balompié hasta la bipolaridad reactiva. "Es una falta de respeto que digan que juegan mis amigos. Es mentira que yo manejo la Selección. Jamás puse ni saqué a un jugador de la Selección ni lo voy a hacer", arrancó para sentenciar que "nos dolió mucho todo lo que se dijo pero ya nos acostumbramos a que se digan barbaridades de todos nosotros".