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inauguración

"Estado Puro: Las Tapas de Paco Roncero"

martes 08 de julio de 2008, 17:18h
Este nuevo es un establecimiento con capacidad para 90 personas en mesas altas y que ha sido diseñado por el taller James & Mau envuelto en maderas con colores chocolate y elementos decorativos bastante sorprendentes, como las 1.000 peinetas blancas, todo un icono del folclore español, que cubren el techo y una pared.

Los diseñadores han conseguido rescatar este objeto característico de las tiendas de “souvenirs” para convertirlo en algo elegante y sofisticado, a lo que contribuye la calidad de una cuidadísima iluminación. Hay también un privado para ocho personas donde se come bajo reserva y con menú.

Tanto la decoración del espacio como la oferta culinaria responden a la renovación creativa del tradicional bar de tapas. Recetas de toda la vida, como los clásicos tigres, las croquetas o el matrimonio y una materia prima de extraordinaria calidad son la base de una cocina divertida y sorprendente, con un punto de sofisticación y la personal sensibilidad del cocinero. Por eso lo de “tapas en estado puro”.


Reivindicación de la peineta


Como el arte del tapeo es una de las características esenciales de nuestra cultura, perfeccionar esta cocina en miniatura ha sido uno de los objetivos esenciales para Paco Roncero (autor, en la editorial Everest (www.everest.es), de los libros “Tapas del Siglo XXI” y “Bocadillos y ensaladas”), aunque todo es una sorpresa desde que el cliente pisa el local y recibe un coqueto “kit” de bienvenida, con la carta, una servilleta y los cubiertos.

Tapas, postres y medias raciones
La carta de Estado Puro incluye tapas frías y calientes, tostas, bocadillos, ensaladas, algunos postres y, para los que quieran algo más, medias raciones de arroz, carne y pescado. Sobre la mesa, los típicos tigres o las patatas ali-oli aparecen sometidos a nuevos y espectaculares formatos, igual que las croquetas de jamón, los callos a la madrileña, el “mini burguer” con mostaza a la antigua o los fardos de calamar con pisto.

Todos los platos están basados en la excepcionalidad del producto y en ingredientes tradicionales y van aderezados con el toque creativo del cocinero. Se sirven sobre pizarras y van arropados por una original vajilla que simula en cerámica los vasos y bolsitas de plástico de los puestos de buñuelos del Madrid más castizo. Y, para acompañar el tapeo, una correcta carta de vinos nacionales servidos por copas, champagnes y cervezas.

Con un horario amplio de martes a sábado de once de la mañana a una de la madrugada, y los domingos hasta el mediodía, en Estado Puro se puede comer por un precio medio de 25 euros. Una interesante alternativa culinaria, por lo tanto, para el Madrid de los Museos, también llamado Paseo del Arte.