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entrevista

Sofia Coppola: "Al apellidarme así miran mis errores con lupa"

martes 08 de julio de 2008, 22:14h
¿Qué hace distinta a Sofía Coppola del resto de los directores?
Que soy muy cabezota, perseverante y con una visión del cine muy peculiar. No me resulta fácil definirme y te aseguro que no me esfuerzo nada en ser distinta. Bastantes obstáculos he tenido que superar como para tener que estar pendiente de no hacer “ésto o lo otro” para no parecerme a nadie…

¿Es duro ser “hija de papá”?
Estoy orgullosa de haber nacido en la familia que lo hice, porque me dio la oportunidad de conocer, “desde dentro” y de manera privilegiada, la profesión que ahora me da de comer… Una no puede renunciar a sus raíces, ni volver la espalda a su historia. Yo nunca lo hice. Estoy orgullosa del apellido Coppola. De hecho, lo utilizo también profesionalmente. No tengo por qué esconderme…

¿El problema está en los demás?
¡No lo dudes! Al apellidarme así, los demás siempre me han exigido más y, también, han sido más intransigentes. Han mirado “con lupa” mis errores y apenas han valorado mis aciertos, sobre todo en mi faceta como actriz. Llegado el momento de dirigir... las cosas han sido distintas.


¿Se ha olvidado ya de su fracaso como intérprete?
Nunca me olvido de nada, porque la experiencia de lo vivido es el legado que tengo. He heredado de mi padre el amor por el riesgo. Si no intentas hacer cosas, a veces poco convencionales, nunca tendrás la oportunidad de conseguir nada. Cuando mi padre me eligió para trabajar en “El padrino III”, tanto él como yo sabíamos que no iba a ser fácil, que iban a cuestionar cada uno de mis movimientos.

Y así fue... En una película se “cargaron” su sueño…
Si lo hubiese hecho una actriz desconocida, posiblemente no habría pasado nada. Al ser yo… la cosa fue distinta. No me planteo si hice bien o fue un error. En ese momento acepté el reto, mi padre se arriesgó conmigo.... y no salieron las cosas como pensábamos. No hay culpables o, por lo menos, yo no los busco. Me sirvió como experiencia, fue positiva y, después, reciclé mi vida por otro lado...

Y el órdago le salió bien...
De momento sí. Después de esa incursión como actriz participé, con mi padre, en el guión de “Historias de Nueva York” pero, en ese momento, no me planteaba en serio un futuro como guionista. Luego, ya sabes que la vida da muchas vueltas, y me impliqué bastante en los guiones de mis proyectos como directora.

Con la perspectiva que da el tiempo y de ser posible, ¿volvería a repetir todas y cada una de las cosas que ha hecho?
Nunca me arrepiento de nada, todo lo hecho me ha cultivado como persona. Soy una experta en superar malos momentos, por eso he crecido como ser humano. Tengo buenos recuerdos de mi infancia y adolescencia. Fue una chica feliz, aunque también he pasado por situaciones que me han dejado huella…

¿Alguna en especial?
No se va de mi mente, por mucho tiempo que pase, la muerte de mi hermano. Sólo tenía 22 años y estaba lleno de vida. Fue un momento terrible para todos y mi familia quedó muy “tocada”, incluso diría que devastada por el dolor que esa ausencia ocasionó. Aún hoy en día, sigo recordando esos momentos con mucha melancolía…

¿Fué una hija rebelde?
Supongo que como todos los adolescentes, a ti también te habrá pasado. Cuando llegamos a los 15 o 16 años creemos que ya podemos volar de manera independiente, pero los padres nos siguen tratando como si fuéramos unos niños que, en el fondo, seguimos siendo. En esos momentos sentimos la necesidad de rebelarnos y separarnos del núcleo familiar. Yo pasé por esa etapa pero, tengo que reconocer, que mi adolescencia estuvo rodeada de mucha magia… aunque me pasé toda la juventud pensanso qué debía hacer con mi vida. Fui aprendiz de todo y maestra de nada…

Ahora ya hay muchos que se miran en usted…
Y eso es una responsabilidad tremenda. A todos ellos les diría que nunca hay que dejar de aprender, que hay que tener un estímulo constante por ser mejor, por tener más conocimientos cada día. Yo sigo teniendo muchas lagunas, muchas carencias que intento llenar. El éxito no es sinónimo de saberlo todo. Es más, si te crees que eso es así… ¡estás perdido!

¿Qué le ha dado ese éxito?
Una cierta seguridad en mi misma, un ánimo para seguir adelante, un sentimiento de no estar muy equivocada en lo que estoy haciendo.


¿Ha logrado ser una buena directora?
Eso tendrían que decirlo los demás pero, modestia aparte, creo que no lo hago del todo mal... (risas). Es bueno tener las ideas claras sobre lo que quieres hacer y, sobre todo, ser coherente y fiel a esas ideas. Lo que sí es bueno, a la hora de dirigir, es ser rápida en el momento de tomar decisiones, no perder nunca la calma y, sobre todo, aceptar opiniones y ser flexible en los posibles cambios que, a última hora, se puedan producir…

¿Acepta lo que los demás le dicen?
Por lo menos escucho lo que me dicen, aunque la decisión última siempre es la mía. Nunca me ha gustado pedir consejo, de hecho nunca lo hago… pero escucho lo que los demás opinan porque me sirve de referencia. No es que lo que yo decida siempre sea un acierto, pero el riesgo del acertar o equivocar lo asumo yo, por eso al final soy la que decido.

¿Qué le ha dado el cine que no ha encontrado en otra actividad de la vida?
El cine me ha dado la oportunidad de soñar y la posibilidad de evolucionar en mi creatividad. Luego me ha permitido conocer el éxito, el reconocimiento, el ver tu esfuerzo recompensado… pero yo tengo muchas ambiciones en otros campos…