Real Madrid y Valencia no ganaron sus partidos y, con ello, no recortaron distancias con el liderato.
La jornada 14 de LaLiga ha desempolvado la falibilidad del Barcelona de Valverde. Lo hizo en la visita del Celta de Vigo, dubitativo, al Camp Nou. Los gallegos llegaban a la cita en plena irregularidad y se medían al destacado líder del campeonato, máximo goleador y equipo menos goleado. Pero la sombra del último duelo de la Champions League y la endémica falta de fluidez en el juego coral pasarían factura a un gigante con menos motivación e intensidad que en otras ocasiones.
El sistema de Unzué se manejó con garantías con y sin pelota, reduciendo la capacidad de golpeo de la calidad culé por medio de contragolpes que dañaban el equilibrio táctico azulgrana. Así, después de varios avisos, Iago Aspas abriría el marcador al cazar el rechace de Stegen que puso colofón a una transición vertigionsa. Los locales pudieron dar la vuelta al marcador con chispazos de Messi, que anotó un gol y empezó la jugada que terminó con pase de Alba para el 2-1 anotado por Luis Suárez.
Sin embargo, lució incosistencia el favorito ante la competitividad plena de clase y personalidad de unos celitñas que alcanzarían el empate por medio de Maxi Gómez. El delantero visitante aprovechó una jugada sensacional de Apsas, que rompió -muscularmente- a Umtiti y sentó a Jordi Alba antes de favorcer el remate, plácido, de su compañero. Le quedaban 20 minutos de contrarreloj a los barceloneses, pero ni el delantero uruguayo, ni el genio argentino ni Piqué, que perdonó la más clara, moverían un mal resultado que pudo constituir la primera derrotta liguera del curso de los punteros de no ser por Stegen.
El invicto del Valencia si fue disuelto. Los levantinos jugador a sabiendas del pichazo soberano del líder. Se podía colocar a dos puntos de la cima pero saldrían de Getafe con un punto más de brecha. Y es que los dirigidos por Marcelino no supieron cómo transformar su dominio del cuero, sobre todo en el segundo acto, en acciones de peligro. Sólo los lanzamientos de falta de Parejo -hasta 4 peligrosos- supusieron incordio a un acertado pero no apurado Guaita. No sacaron nada ante un rival que jugó casi 75 minutos con uno menos -por expusión de Arambarri-.
Los de Bordalás anotaron por medio de un latigazo de Markel Bergara que fue desviado hacias las redes defendidas por Neto en el mejor momento del contrincante. Y, con Jorge Molina como figura indispensable, mantuvieron la amenaza del contraataque y del balón parado durante una hora. El asedio final de los valencianos no llegaría a la orilla y los madrileños siguen rondando los puestos europeos gracias a una contrastada capacidad de achique de la que fueron víctimas Zaza, Rodrigo y compañía.
Falta de ideas también sufrieron los jugadores del Real Madrid. También conocían el desaguisado azulgrana antes de emepzar su enfrentamiento en San Mamés. Zidane apostó por el once que ganó la Duodécima pero esos nombres no compiten ya con el mismo ritmo, lucidez ni compromiso con la táctica. Dejó pasar el tren un conjunto capitalino incapaz de batir a Kepa e inmerso en una crisis de juego y pegada sobresaliente. No acaba de reaccionar el camarín merengue.
Esta vez se dejaron dos puntos ante un bloque de Ziganda que venía de ser eliminado por un Segunda B en Copa y de circular en la media tabla. Los leones consiguieron incomodar, en base al depsliegue físico, el intento monopolizador madridista y su abrumadora falta de fútbol en la relación con la pelota no sería un hándicap para empatar ante el vigente campeón de Europa, que sigue a ocho puntos de su posición ideada en el campeonato doméstico con Ronaldo y Benzema estrellándose contra su sequía. La expulsión de Sergio Ramos fue, en este capítulo, el retrato del estado de ánimo de su trinchera.
Los únicos que supieron cómo rebajar la brecha culé fueron los soldados del Cholo. Necesitaron de su mejorversión para remontar el gol de William Jose, de penalti, en el Wanda. La Real Sociedad se lució en el primer tiempo, en un ejercicio de control y llegada que parecería constituir la catarsis de la eliminación copera -ante otro Segunda B-, pero antes del descanso despertó la cara competitiva y ardorosa de un bloque colchonero que se dejaría el alma en pos de la remontada.
El esfuerzo denodado y estirado hasta el minuto 90 arrinconó a los donostiarras y llegaría a la orilla al lograr superar a un Rulli que había resplandecido ante Correa, Torres y Griezmann. En el 63 tuvo que ser Filipe Luis quien, a centro de un Saúl desatado, fuera de sitio, cruzara un derechazo pegado al poste para establecer el empate. El desenlace no cambiaría la dirección de viento y en el 88 Antoine acertó a firmar el 2-1 definitivo tras un canezazo puntiagudo del propio Saúl. Los de Simeone, que ofrecieron un trazo largo de su estilo reconocible, se posiconan a seis puntos del Barcelona.
Por detrás aparecen Sevilla, Villarreal, Leganés y Getafe. Los andaluces vencieron en el Pizjuán a un Deportivo pegajoso pero impotente. Los goles de Ben Yedder y de Krohn Dehli supieron a homenaje al ausente Berizzo en el respingo de rendimiento que vienen dibujando los de Nervión en las últimas semanas. Y los dirigidos por Calleja, por su parte, se vieron arrasados por el hambre del 'Lega'. Butarque fue testigo del apagón del fluir del Submarino en favor de la enérgica verticalidad de los pepineros. Diego Rico, El Zhar y Gabriel remontaron, a partir del minuto 73, la diana inicial de Raba.
En la brega por eludir los puestos de descenso siguen inmersos Eibar, Deportivo, Málaga, Las Palmas y Alavés. De todos ellos, los armeros y los canarios resultaron beneficiados. Los de Mendilíbar defendieron Ipurúa para ampliar su racha de victorias. Lo hicieron con un triunfo irrebatible ante un Espanyol sin armas ante la urgencia azulgrana. Kike García, Aejo y Jordán firmaron el 3-0 que sólo un gol en propia meta de Enrich evitó que fuera definitivo. Y los grancanarios se impondrían por la mínima, con gol de Calleri, al Betis, en lo que ha podido ser el punto de inflexión provocado por el despido de Ayestarán.
En el fondo de la tabla yacen Alavés (que juega este lunes anteel Girona), Deportivo y un Mákaga que después de sufrir otro shock en Copa no alcanzó a marcar en el empate sin goles que cedió en La Rosaleda ante un Levante despreocupado. Los malacitanos, por tanto, regresan al penúltimo puesto y podrían acabar la fecha como farolillo rojo.