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POR LIBRE

Hay 155 para rato

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 14 de enero de 2018, 18:06h

Sheldon Cooper, el protagonista de la genial serie de televisión “The Big Bang Theory”, que entre sus muchas fobias es hipocondríaco, un día construye un artilugio humanoide que se desplaza con ruedas y en el que instala una pantalla de ordenador conectada a Skype donde aparece su cara. No quiere salir a la calle ante el riesgo de contraer una enfermedad. Acostado cómodamente en la cama de su casa, maneja el artefacto cibernético que, como si fuera él, se reúne con sus amigos en el bar o va a la Universidad a investigar la teoría de cuerdas, su especialidad y obsesión. Desde el plasma de la pantalla, habla sin parar, tortura a los amigos con sus habituales desprecios, se ríe, hace muecas. Y, luego, vuelve a casa en el coche de su compañero de piso disfrutando del paisaje. Aunque virtualmente, está tan presente como su larguirucho cuerpo.

No creo que Puigdemont sea capaz de disfrutar con el ingenioso guión de la serie. Tampoco que pueda entender los chistes. Pero quizás alguno de sus asesores ande construyendo un artefacto parecido para instalarlo en un escaño del Parlamento catalán. Desde allí, desde la pantalla conectada a su ordenador en Bruselas, podría pronunciar el discurso de investidura, replicar a la oposición y votar con su robótico brazo. ¿Estaría presente? Solo él y Sheldon Cooper dirían que sí. Albiol tendría que pensarlo.

Pues resulta que no es un chiste. Es, artilugio más o menos, lo que está dispuesto a hacer el ex presidente fugado para ser investido de nuevo. Y, lo peor, podría ganar la votación. De momento, por mucho que se revuelva Junqueras entre los barrotes de Estremera, la mayoría de diputados de Juntos por Cataluña le apoyan y muchos de ERC callan estupefactos.

A tres días de constituirse la mesa del Parlamento catalán, los partidos secesionistas cuentan con 65 votos, pues tres de ellos lo harán por delegación desde la cárcel. Ciudadanos, PSC, PP y En Común suman otros 65 escaños, pero los morados ya han anunciado que no apoyarán a “los constitucionalistas”. Ni siquiera serán necesarios los 5 diputados huidos a Bélgica para hacerse con el control del Parlamento y volver a retorcer el reglamento y lo que haga falta para salirse con la suya.

Mientras unos y otros hacen cuentas, Puigdemont sigue empeñado en ser investido por Skype, aterrado de ir a la cárcel si sale de su escondite. Incluso amenaza con bloquear la situación, dispuesto a ir a unas nuevas elecciones, pues está encantado viviendo del cuento en Bruselas. Allí se encuentra rodeado de un grupete de acólitos que le ríe las gracias y le invita a comer, a beber, a dormir y a lo que haga falta. Aparece a diario en TV3 para proclamar sus delirantes proclamas. Pasea por los hermosos bosques de los alrededores y de cuando en cuando va al teatro. Una vida plácida, sin tensiones. Aunque despotrique, en realidad, está tan encantado del artículo 155 como Rajoy. Unas plácidas vacaciones pagadas. ¿Qué prisa tiene?

Ni Sheldon Cooper, el inteligentísimo y caprichoso protagonista de “Big Bang”, se hubiera atrevido a tanto. Pero no se trata de una serie de humor. Se trata de una tragedia, pues el futuro de Cataluña y, por lo tanto de España, están en manos de un chiflado al que le da igual todo con tal de ganar tiempo, porque hasta él sabe que es imposible gobernar la Comunidad catalana desde Bruselas. Pero mientras se rasca la tripa y bebe cerveza, otros se tiran de los pelos, sobre todo el pobre Junqueras. Y nadie sabe cómo va a terminar el capítulo del miércoles cuando abran las puertas del Parlamento catalán. Lo único seguro es que hay 155 para rato y que Puigdemont no abandona su confortable escondrijo en Bruselas ni a patadas.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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