El entrenador actual más venerado en la liga de baloncesto más importante ha vuelto a alzar su crítica voz.
Gregg Popovich nació en Indiana, Estados Unidos. Su padre fue serbio y su madre, croata. Quizá por este motivo el futuro entrenador de baloncesto legendario en la NBA se graduó en Estudios Soviéticos y sirvió en la Air Force norteamericana, trabajando entre la Europa Oriental y la Unión Soviética. Todo ello se desarrollaría de manera paralela con su participación en el equipo de básquet de las Fuerzas Armadas estadounidense. Valga este precedente, y su costumbre de acercar a los jugadores de los San Antonio Spurs, en casi cada pretemporada, a alguna instalación de tipo militar, como contexto de las declaraciones realizadas hace unas horas.
El ganador de cinco anillos como técnico de los tejanos -desde 1996-, y principal gestor de la potencialidad de Tim Duncan y del estilo de juego más altruista que se recuerda en las canchas de la élite del baloncesto, se ha destacado siempre por mantener una relación con la prensa particular. En sus manifestaciones relacionadas con lo deportivo, en pleno partido o en las ruedas de prensa previas a los envites de su vestuario llega al ridículo en la tensa economía de las palabras. Pero cuando se trata de ofrecer su visión crítica de la sociedad o la política del país no se guarda nada.
Este martes Popovich fue preguntado por la celebración del Black History Month (Mes de la Historia Negra). Su respuesta fue la siguiente: "La liga está formada por muchas personas negras. Así que honrar esto y entenderlo resulta bastante sencillo. ¿Cómo podemos ignorarlo? Todavía es más importante decir que vivimos en un país racista que aún no se ha dado cuenta de ello. Siempre es bueno conseguir algo de atención sobre el tema, aunque esto enfade a cierta gente. Hay que mantener esta cuestión en las narices de las personas para que entiendan que el racismo no ha desaparecido. Queda mucho trabajo por hacer".
Pero este sólo es el último capítulo de sus ácidas intervenciones. En septiembre, en el media day (dia abierto para los medios de comunicación) que daba por inaugurada la temporada, uno de los entrenadores con más victorias y mejor record en la historia de la NBA -fue el primero en incluir en su staff técnico a una mujer- pronunció esta aseveración: "Nuestro país es una vergüenza para el mundo". Se trataba de la resaca del veto de Donald Trump a recibir a los Golden State Warriors en la Casa Blanca, toda una tradición anual.
"Resulta cómico que no les invitase cuando, creo, que no iban a ir de todas formas. Es como cuando un niño de sexto grado (entre 11-12 años) va a celebrar una fiesta en el patio de su casa y averigua que alguien no va a acudir así que le retira la invitación. Me parece que su comportamiento es, además de repugnante, cómico", sintetizó. Y, llamado a profundizar sobre la situación racial en el país, con respecto a los presuntos abusos policiales, reflexionó que "Soy un individuo, vivo en este país y tengo el derecho de decir y pensar lo que quiera. No tiene nada que ver con la posición en la que me encuentre. Si a alguien le ayuda a reflexionar de una u otra manera, estupendo. Pero hay que discutir sobre el tema".
"La cuestión racial es un asunto ignorado por la mayoría pero que todo el mundo entiende. Y no mejorará salvo que se hable de ello constantemente. 'Oh, van a hablar de eso otra vez. Ya están sacando de nuevo la cuestión racial. ¿Por qué tenemos que hablar sobre ello?'. Bueno, porque resulta incómodo hacerlo. Tiene que haber elementos que no sean cómodos en la agenda para conseguir que las cosas cambien, tanto si nos referimos al movimiento LGTB, el sufrimiento de las mujeres, la raza... La gente necesita que se le incomode al respecto de estos temas, sobre todo a los blancos porque vivimos con comodidad. Seguimos sin tener ni idea de lo que significa nacer blanco. Y si uno lee parte de la literatura más reciente, te das cuenta que no existe nada parecido a la blancura", argumentó.
Y finalizó su alocución resaltando que "es difícil sentarse y pensar sobre por qué hemos nacido blancos. Esto supone una ventaja sistemática tanto a nivel cultural como psicológico, que ha sido cimentada a lo largo de cientos de años. Pero hay muchas personas que no pueden verla de esta forma. Resulta muy complicado. No pueden lidiar diariamente con ello. A la gente le gusta conservar su posición. Mantener el statu quo y no dar su brazo a torcer. Pero hasta que esto no sea así, el problema no se va a arreglar".
Antes, en enero de 2017, se dirigió directamente a Trump. Y no se dejó calificativo sin pronunciar. Preguntado por una multitudinaria marcha convocada por mujeres que se sentían agraviadas por los comentarios que el presidente había realizado antes de ocupar ese cargo, el técnico que se mediría a LeBron James y sus Cavaliers horas más tarde explicó que "nuestro presidente llega con el peor porcentaje de aprobación de la historia para alguien que llega a la oficina. Y hay una mayoría, ya que Hillary (Clinton) ganó el voto popular, que no está de acuerdo con él. Y yo solo pienso que ojalá fuera o tuviera la capacidad de ser lo suficientemente maduro como para intentar incluir a todo el mundo y no solo fuera diciendo por ahí 'voy a incluir a todo el mundo'. Podría dirigirse a los grupos a los que faltó al respeto durante las primarias para intentar que alguien le crea. Pero por ahora seguimos sin poder creer una sola palabra de lo que sale de su boca. De verdad, no se puede".
"Es una y otra vez lo mismo (entonces se ponía en tela de juicio el lugar de nacimiento de Obama). Hoy en la CIA, en vez de honrar a las 117 personas que tenía detrás, habló de la cantidad de gente que había (en el evento). Es preocupante. Yo simplemente me sentiría mejor si la persona que está en esa posición mostrara la madurez y el nivel psicológico y emocional que se le supone a alguien de su edad", proclamó antes de afirmar que "es peligroso y no nos hace ningún bien". "Es muy difícil respetar a alguien cuando todos tenemos niños y le estamos viendo ser misógino, xenófobo y racista, además de reírse de la gente con minusvalías. Y lo que de verdad me molesta es la gente que tiene a su alrededor. Gente que sabe de verdad quién es y tienen la poca vergüenza de defenderle e intentar que parezca que no dijo lo que dijo", sentenció.
"El otro día dijo Kellyane Conway (la jefa de campaña de Trump) en realidad no se estaba riendo de las personas con minusvalías. Va más allá. Es increíble. Te hace pensar hasta dónde puede llegar una persona para intentar cubrir a otra. Todas las cosas que dijo durante aquel tiempo, si las dijeran nuestros hijos estarían seis meses castigados. Sin duda. pero ignoramos todo eso porque... ¿Por qué? Eso dice mucho de todos nosotros y es peligroso, o por lo menos es lo que me asusta muchísimo a día de hoy. Me provoca desasosiego", concluyó una voz tan respetada en la liga que excede su labor como deportista, como hicieron otros compañeros de labor como los activistas Karim Abdul Jabbar o Charles Barkley.