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Y DIGO YO

Gabriel se ‘hace un Puigdemont’

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 20 de febrero de 2018, 21:19h
Actualizado el: 21/02/2018 00:10h

Está claro que cada cual escoge la línea de defensa que considera más oportuna llegado el caso. Y también es cierto que muchos han pensado alguna vez qué país distinto de España sería casi perfecto para pasar una buena temporada o el resto de su vida. ¿Usted no lo ha pensado?

Muchos no se acordarán -o sí-, pero el ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán pensó que en Laos y Tailandia se estaba bien. La aventura le duró unos 10 meses, el tiempo que estuvo fugado antes de su detención. Por otro lado, escasos dos meses le duró al 'Dioni' su fuga a Brasil. Se lo pasó en grande y se puso peluquín, pero antes de venir pasó cerca de un año en una cárcel brasileña.

El caso más reciente lo tenemos con Puigdemont, que eligió Bruselas primero y Waterloo después para abrir una nueva etapa en su vida, aunque, en cualquier caso, hay que reconocerle un mérito: ha creado para la posteridad la expresión ‘hacerse un Puigdemont’. No es otra cosa, como se pueden imaginar, que marcharse del país ante el temor de ser detenido por orden de un juez.

Ahora salta a la palestra otro personaje de esos que marcan una época. Anna Gabriel, una de las primeras diputadas en el Parlamento catalán que nos regalaba un día sí y otro también camisetas con mensajes pintorescos y que tiene - o tenía- una cita con el juez Llarena. Pues ya saben, la 'miembra' de la CUP se ‘ha hecho un Puigdemont’, es decir, se ha marchado a otro país para evitar la acción de la Justicia española.

La historia de otra fuga empezaba el pasado fin de semana cuando nos enterábamos de que Anna Gabriel se había marchado a Suiza (excelente chocolate y sin euroorden) y se desconocía si tenía intención de presentarse a la cita con el juez este miércoles. En principio no habría que dudar de su palabra. El beneficio de esa duda ya se lo dio el propio Pablo Llarena cuando le permitió retrasar una semana esta comparecencia porque alegó que necesitaba un poco más de tiempo para preparar su defensa.

Las alarmas se encendían no por gusto, sino porque una de sus compañeras de partido apuntaba convenientemente a la radio catalana que quizá se quedara por tierras suizas porque está pensando en la posibilidad de internacionalizar el procés. Idéntica estrategia que la argüida por el ex presidente de la Generalitat, de ahí la expresión ‘hacerse un Puigdemont’. Las sopechas se confirmaron y ahí la tenemos. Como sigan así van a empezar a faltar corresponsales a los medios públicos catalanistas.

Lo que no deja de llamarme la atención es que pudiendo haber elegido por destino para hacer visible su causa un país como Venezuela, en el que Maduro la habría tratado como en casa y no le habría faltado de nada, prefirió irse a Suiza, que si es conocida por algo, aparte de Federer, los relojes y, repito, el chocolate, es por ser uno de los paraísos fiscales más reconocidos, centro mundial del capitalismo más recalcitrante para una antisistema de ultraizquierda. En fin, si comparamos los índices de confortabilidad de un país y el otro colegimos que de tonta no tiene un pelo, dicho sea sin segundas.

Pero oye, antes que nada, sobre todo, libertad, que ella sea libre de fugarse a donde quiera. ¡Faltaría más!

Javier Cámara

Periodista

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