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Sarkozy ¡toguego! ¡toguego!

domingo 13 de julio de 2008, 20:58h
¡Oh “La France”! Gabachita y chauvinista; sin complejos. Basta una minoría sureña, pero también “enfants de la patrie”, cautivada por la tauromaquia –producto de importación vecinal desde la antigua rival encarnizada desde antes y cuando el sol, y después, no se ponía en los dominios de la cuna taurómaca- para que a la petición de las muchas y ruidosas asociaciones antitaurinas de prohibir la entrada a “la corrida” de los menores de quince años les ha espetado un rotundo “por qué no te callas”.

Sarkozy no les ha dejado margen para un debate testimonial sobre tema menor blindando cualquier resquicio que ose proponer la supresión de “los toros”. Ítem más: será la Policía Antiterrorista gala quien se ocupe de los actos vandálicos desarrollados por grupos antitaurinos y animalistas. Para algunos progres de salón de la “piel de toro” la firmeza del “tío Nico” significará que África ya no empiece en los Pirineos sino a partir del Loira con el consecuente sonrojo de la ilustración gala.

Yerran: la negativa de “monsieur le President”, desde El Elíseo, es un respaldo a la tauromaquia desde la más alta institución gala y compromete a toda la República de forma tan unívoca como inequívoca.
Asunto que ni bretones ni alsacianos, ni jacobinos ni urbanitas, ni siquiera los corsos independentistas se plantearan cuestionar por la sencilla razón de ser un país vertebrado donde “le coq” y la “tricolor” unen a todos para sentirse la columna vertebral de la soberanía popular de una, y sólo una, nación.

Son argumentos que definen un Estado sin fisuras, que mira al futuro con orgullo identitario y que, entre otras cosas –al margen del “togo” y el ‘toguego”- hacen caja vendiéndonos la energía nuclear. No enredan en plantear, ni ampliar, una ley de plazos del aborto y su anonimato delictivo: el derecho a la vida humana se sobrepone al supuesto de defensa de los animales sin entrar a valorar que aquellos que abogan por la supresión del espectáculo avalan el exterminio de una raza. Tampoco desvían la atención de los problemas cotidianos manoseando la eutanasia como una forma de muerte digna (¿más digna que la muerte de un toro peleando por lo que ha nacido?)

Y no es que Sarkozy (“facha”), y de él abajo, –como lo hubiera hecho Ségolène (“roja”), y así se manifestó en su momento- pretendan una foto con el “canciller” Castella como héroe del siglo XXI “made in France”. No. Para ello ya tiene con quien exhibirse –y ¡vaya tela! con la Bruni- e igualmente sin ninguna patología, antes bien: transmitiendo empatía y cierta envidia.

Sin complejos. Y lo más importante, sin hipotecas. La defensa de las ¿minorías? “ toguegas” y sus tradiciones en un país de la musculatura del francés pasan por algo más que blandir el pendón del matrimonio entre homsexuales o apuntarse como meritorios al “día del orgullo gay”, promocionar demagógicos ecologistas “coñazos” o la alianza de civilizaciones sin respetar uno de los pilares básicos de lo mediterráneo.
Menos aún se entretienen con los niños en reeditar la “OJE” y adoctrinarlos, a favor de ubre, con la educación para la ciudadanía. Por todo ello, lo único que abortan son los intentos de represión que incitan prohibir iniciarse desde la adolescencia, pubertad, incluso infancia, en las tradiciones de sus mayores.

Sarko... ¡zy, zeñó!

Con Z de “zoberbio”, de “zenzacional”, de “zenzibilidad”, de “zeñorío”….de “zentido común”.

Otras Z las sufrimos aquí : “zote”, “zenutrio”, “ziezo”, “zafio”, “zampón”, “zibilino”, “zinzorgo”, “zeztario”…. z, z, paff. Por ejemplo.

Y no sólo “zetas”, también “petas, petas” (pp), que en asunto de toros nadie puede decír “pío” por muchos brindis al sol y jerarquización de los collares según pedigrí, por que “los perros” –con perdón- son los mismos: políticos.

¿Y los taurinos?

Hay una tal “mesa –camilla- del toro” , auténtica babel lanar, churras, merinas y demás familias, que han conseguido fondos de algunas administraciones, lavando negras conciencias como señoronas enjoyadas en mesas petitorias, para viajar a Bruselas en jet – sin resultados ni repercusión de ,no se sabe bien, lo que iban a exponer- y que es bastante más apetitoso que tomar el metro hasta Sol (Comunidad de Madrid) en busca del “arca perdida” de los mil millones, de las antiguas pesetas, de media por año durante más de un cuarto de siglo procedente del canon.

Su más reciente preocupación: oponerse a la demolición de la plaza de toros de ¡Tenerife!; con “dos pelés”, ex senador Cid y la fantasmagórica Asociación Taurina Parlamentaria.

¡Si Fernando Fernán Gómez – “a la mierda”, sic.- levantara la cabeza!


¡Oh La France! ¡Vive la France!

Pedro J. Cáceres

Crítico taurino y Periodista

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