Euroliga. El CSKA apoca al Unicaja y se reivindica como favorito | 101-76
EL IMPARCIAL
sábado 10 de marzo de 2018, 17:25h
Los andaluces no tuvieron opciones de revertir los pronósticos en Moscú.
Unicaja se dejó buena parte de sus opciones de llegar a los cuartos de final de la Euroliga en el feudo de uno de los gigantes del torneo. El CSKA pasó por encima de los españoles (101-76) y les dejó a tres partidos del octavos puesto cuando restan cinco jornadas. Lo hizo en un duelo que a las primeras de ambio evidenció la distancia entre los competidores. Bajo la batuta de Sergio Rodríguez -triples y dirección impolutos-, el bloque con más presupuesto impuso su ley.
Se desató un intercambio de canastas, de tino afinado, del que saldrían beneficiados los locales. Los cajistas tratarían del salir a flote pero la baja de Giorgio Shermadini y las molestias de James Augustine confeccionaron un hándicap sobresaliente. En consecuencia, el primer cuarto fue un aviso de lo venidero (30-20, minuto 10). Ray McCallum fue el artífice del aguante de los visitantes, con sus puntos y su empuje. Ese filtro evitaría las escapada definitiva rusa.
Pero las rotaciones irían erosionando las opciones y la consistencia del esquema de Joan Plaza. Sin fluidez en ataque y con falta de seriedad en defensa, Unicaja se deshizo en el segundo cuarto. Entraron Nando De Colo y Leo Westermann para sentenciar el duelo a base de triples. La brecha en el minuto 15 era ya de 46-27. Y en el minuto 16 se registraría la máxima diferencia (48-27). Entonces, Nemanja Nedovic, McCallum, Ausugustine y Suárez despertaron y llevaron el enfrentamiento al intermedio con un 57-43 más racional.
En el tercer periodo aceleraría el CSKA, tratando de sentenciar el triunfo con celeridad. Otra vez el 'Chacho' brilló, acompañado por Westermann, Clyburn y Antonov. Todos ellos atinarían desde el triple, rebosando la tratativa defensiva de los andaluces. Los 10 minutos finales, por ende, empezarían con un 79-61. El lóider destacado de la primera fase del campeonato remataría el trabajo dando descanso a sus principales piezas. Gestionaría la ventaja con cabeza aunque nunca soltarían su hambre, traspasando la barrera de los 100 puntos ante un conjunto amalgueño de brazos bajados.