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DESDE ULTRAMAR

Desmadre en Washington

Marcos Marín Amezcua
jueves 15 de marzo de 2018, 20:54h

Da alipori lo que sucede en la capital estadounidense. Desde luego que las cosas no han de ir bien si valoramos el temperamento de Trump y el cúmulo de pericias atropelladas y desastrosas que se acumulan en torno a él. A Washington es inevitable percibirla patas pa’rriba y ha de estarlo.En manos de Trump, figúrese. Esa y no otra es la imagen que difunde al mundo. Si los washingtonianos no lo advierten o los estadounidenses no quieren enterarse, es su bronca, no del orbe.

Su gobierno va de cabeza dando trompicones. Es tan penoso verlo. Y si no lo quieren ver, peor para el Sol. Mientras se ufanan los rusos clavandole un nuevo misil que desmonta las defensas yanquis y Rusia tuerce el brazo a la aliada May por aseverar temeraria en temas de espionaje –confrontádose Londres y Moscú sin recato alguno–, China le desafía en economía.Supongo que eso trae enfurruñado a Trump, aflorando su permamente frustración al ver que su cada vez menos competitivo país no levanta y mejor opta por aislarlo para intentar, estéril, la recuperación de índices de riqueza y desarollo de tiempos remotos, que no regresarán, pese a que se los prometió a sus electores. Lo bocón le saldrá caro.

Por eso culpa al mundo de su deterioro, cuando que tal es producto de sus propias reglas frías y calculadoras, adorando al becerro de oro. El libre mercado depauperizador de sueldos y beneficios de ley hizo mella en su bienestar, pues sus empresarios se marcharon al mundo a pagar barato para engrosar sus ganancias, optimizándolas a costa de la fuerza laboral. Como mandatan que se haga en sus libros de empresariales. Él puede culparlos, pero al globo tampoco. Business are business, señor Trump y no solo cuando a su país convienen. Su proteccionismo y la guerra comercial que desatará, lo hundirán más, aún.

Trump supongo que tendrá motivos de enojo y para que brote su racismo desmedido a escupirlo en nuevos calentones de dedos y de boca, deplorables y que dan cuenta a tuitazos de una impericia y una carencia de oficio político vergonzantes. Da tanta pena ajena el sujeto. Desconocemos en qué momento el gobierno yanqui perdió el más elemental sentido del decoro y del respeto a terceros. Las barbajanadas de Bush hijo son parvuladas al compararlas con los ladridos y bravuconadas barriobajeras de un presidente aturdido, pues es un sujeto de mente, para más señas. Escrito así, por separado.

Seguirle el paso a Trump está de #aquíteespero. Le ha renunciado el asesor comercial Gary Cohn al oponerse al aumento de aranceles (acero, 25 % y aluminio, 10 %) e Irán ha denunciado que la caída del boquiflojo Tillerson, finalmente se produjo porque se oponía al ataque a Irán, motivado por sus presuntas armas nucleares y su petróleo, una extensión geológica de los pozos iraquíes en poder ya de compañías estadounidenses desde la invasión de 2003, configurando al primera reserva mundial. Colocar a un exdirector de la CIA a encabezar el Departamento de Estado, con sus antecedentes inquisitoriales, mucho habla de espionaje y la necesidad de información valiosa para paliar de la mejor forma posible los desaguisados mañaneros de su jefe, cada vez que se pronuncia. Y para dar una mayor cara de fiereza a sus adversarios y enemigos.

El bulo refutable de Trump asegurando que el mundo se aprovecha de su país – un embuste y una canallada mayúsculos– se contrarresta expresando que si sus empresas se marcharon fue para sacar mayor raja en otros sitios, por ejemplo a México o China, mientras empuja al planeta a una guerra comercial indeseada y perjudicial para revertir ese proceso, apunta, y donde la Unión Europea ya lo ha advertido que responderá con represalias. En medio del desbarajuste causado por el incremento unilateral de aranceles en metales creyendo Trump que así protegerá su economía, México y Canadá se apresuraron a cabildear para impedir que se los incluyera en esa medida, consiguiéndolo, pero con el chantaje de Washington de que solo será si se logra un nuevo TLCAN de contenido draconiano soberanamente estúpido propuesto por Trump, que sea justo su juicio.

En esas estábamos cuando se precipitaron los acontecimientos. Por un lado el estira y afloja en las renegociaciones del TLCAN siguen contaminándose con los tuits de Trump reclamando que México pague el muro fronterizo y que no habrá acuerdo si no se trata la migración, mientras decía al premier israelí Netanyahu que el TLCAN fue un mal negocio. Y apremia al primer ministro canadiense Trudeau a que se concluyan esos trabajos –mientras impone sanciones arancelarias a Canadá en madera y papel, agriando la relación bilateral– al tiempo que cancela Peña Nieto su encuentro, porque ambas cabezas de chorlito solo la lían. La esquizofrenia de Trump es preocupante, sin duda alguna. Así, en tanto Trump no cosigue todo cuanto quiere en las mesas de renegociaciones del TLCAN, que parece a la deriva, pese a que suponemos que lleva la mejor parte en contraste con lo que afirma el gobierno priista mexicano, que alardea de que todo va bien, aun denunciado de no informar detalles y sobre todo, como lo hizo la cámara nacional de la industria automotriz mexicana, de no consultarles en temas torales como la fabricación de autos, señalando que desconocía que pretedía proponer México, y desconcociendo todo, es que se complican los escenarios.

Para acabar de rizar el rizo el mandatario yanqui ha revelado su escabrosa llamada telefónica con Peña Nieto, suma de varias en realidad, en la cual se habló desde invasión a la ruptura de relaciones diplomáticas, amagando a México. Al mexicano le ha espetado un “¿estás loco?” cuando le insistió que se pronunciara sobre que México no pagará el muro, ese que muchos deseamos para no verle su jeta a Trump y frene el paso ilegal de armas que, como gran negocio estadounidense, masacran a mexicanos. Para empeorarla es que la caída de Tillerson fue precedida por la sorpresiva renuncia de la embajadora en México, la conspicua Roberta Jacobson, a quien le costó Dios y ayuda ganar el cargo propuesto por Obama, sentenciada por el senador Rubio cobrándole haber orquestado el acercamiento con Cuba. Ratificada por Trump en mayo pasado e ignorada en el rifirafe mexicano y así no puede cumplir su misión. Se nota que se la brincaron todo el tiempo, que poco pudo hacer con las idioteces de Trump y las mentecateces de Luis Videgaray, el secre de Exteriores mexicano que no da una y solo compromete el nombre de México en Washington y para mal. Aventó el arpa cuando apenas había colocado la primera piedra de la nueva embajada en Ciudad de México, un búnker en toda regla. Y con lo bonita que les va a quedar, una tristeza, aunque prometa afear la capital mexicana.

El desdoro que se percibe en el exterior deriva del desorden que irradia la adminsitración Trump en medio de un desgobierno y unas decisiones más frívolas que las de Reagan –que ya es decir– estropeando lo poco del buen nombre que este país pudiera conservar. El torbellino desatado por Trump imposobilita mejores lecturas, embrollándolo todo de una manera tal, que imposibilita otro veredicto.

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