NBA. Fuego en el paraíso: el vestuario de los Warriors desafía a su entrenador
EL IMPARCIAL
domingo 08 de abril de 2018, 01:37h
Al tiempo, los 76ers arrebatan la tercera plaza a los Cleveland Cavaliers.
El final de la temporada regular de la NBA está deparando el peor momento de la obra revolucionaria que están desarrollando los Golden State Warriors. El conjunto californiano sólo podrá rondar las 60 victorias, lo que supone acumular más de 20 derrotas, un dato nunca visto desde que Steve Kerr tomara las riendas del banquillo del equipo que ha ganado dos anillos en los últimos tres cursos -y competido en las tres Finales-. El caso es que al vendaval irrefrenable que han supuesto los Houston Rockets y las lesiones se les ha unido otro, quizá más preocupante para los vigentes campeones.
Los infortunios han lastrado el rendimiento colectivo y han influido en la segunda posición en la Conferencia Oeste de forma clara. A lo largo de la temporada 2017-18 Steph Curry, por ejemplo, se ha perdido 31 partidos, un monto que no se había dado desde que en 2011 sufriera la lesión en el tobillo derecho que casi le aleja de las canchas para siempre, privando al espectador de todo lo que ha venido después. Kevin Durant, el MVP de las Finales de 2017, no ha podido participar en 17 duelos. Y secundarios como Draymond Green, Iguodala, Klay Thompson, Shaun Livingston o David West se han perdido, al menos 10 envites. El notavo Jordan Bell, prometedor, también ha pasado por la enfermería.
Pero, además, Steve Kerr no tardó en detectar un problema que se ha convertido en tendencia global para sus jugadores: el equipo no defiende con la misma atención y compromiso de otros años. Como si el hambre hubiera disminuido. En conjunto, su ratio defensivo ha pasado de ser uno de los mejores de la competición en los dos últimso ejercicios al polo contrario en este curso. Y la alineación con la que han reventado de forma sistemática a sus contendientes, en ambos lados del aro, se ha transformado en una de las que más puntos permiten. Una metamorfosis nociva y que, amén del estado de forma de aquellos que llegan a play-offs entre algodones, llena de incógnitas la competitividad de los Warriors en post-temporada.
El entrenador, que ha estado en mil batallas y ha saboredado la gloria como jugador en los Bulls de Michael Jordan y en los Spurs de Gregg Popovich, denunció hace mucho tiempo esta percepción. Al camarín le faltaba intensidad y concentración. A lo largo de los meses ha ido salpicando sus comparecencias con críticas de diverso tono en este sentido, con el fin de que sus jugadores despertaran y asumieran la exposición pública del problema como un toque de atención.
Pero cuando resta una semana para arrancar los play-offs el tono ya no le importa a Kerr. En la última derrota, ante los Pacers, explotó. "Estoy enfadado y avergonzado. Sé que este partido no significa nada para los cruces, pero los playoffs comienzan la próxima semana. El esfuerzo (que ofrecieron sus jugadores) fue vergonzoso, patético", esputó en una atención a los medios en la que no escatimó en dureza hacia sus pupilos. Porque, entre otras cosas, su cuerpo técnico lleva semanas rompiéndose la cabeza para confeccionar un plan que amortigüe la ausencia de Curry de la inminente primera ronda. Esto es: no está el horno para bollos.
El caso es que Kevin Durant, el tipo llamado a seguir siendo el factor diferencial cuando queme la cancha, en fase defensiva también, no está de acuerdo con su entrenador. Y lo ha dejado claro de una manera tan contundente como la demostrada por Kerr. "Creo que el partido (ante los Pacers) nos importaba. Y nos importó, de hecho. Y los últimos partidos nos importaron, pero (los otros equipos) jugaron mejor baloncesto que nosotros, salieron con una mejor estrategia y fueron más agresivos que nosotros", avanzó, en un palo sucinto a su preparador.
"Nos llevó un tiempo aumentar nuestra agresividad y (los Pacers) lanzaron y rebotearon bien", prosiguió un jugador que anotó 27 puntos pero se quedó en un sangrante 2 de 10 en triples. Su equipo permitió que le lanzaran desde esa distancia con un 51% de acierto, mientras que ellos se limitaron a atinar en el 31% de los intentos. La estadística rezuma el apagón racheado de concentración que vienen arrastrando, pues los de Indiana mandarían en el envite tras dos parciales de 35-25 y 35-36 en el segundo y tercer cuarto, respectivamente. La defensa es un problema. "Creo que a todos los de este vestuario les importaba el partido. No estoy de acuerdo (con lo que dijo Kerr), pero entiendo lo que está haciendo", concluyó Durant. El tiempo dirá si él y sus compañeros lo entienden de verdad.
Por último, en el otro lado de la NBA, en la Conferencia Este, los Toronto Raptors sellaron por vez primera en su historia el número 1 en el ránking clasificatorio (57-22). El triunfo ante los Pacers -por 19 puntos- les convirtió en los mejores en dicha conferencia durante la regular season. Ese hito fija el foco de la atención en la batalla por la tercera, cuarta y quinta plaza. En ese brete se sencuentran unos Cleveland Cavaliers que no sueltan la irregularidad anterior y posterior al mercado de traspasos.
El conjunto liderado por LeBron James perdió en el duelo directo por la tercera posición que mantienen con los Phipladelphia 76ers. 'El Proceso' le arrebató ese peldaño a los subcampeones provisionalmente tras tumbarles por 132-130 en un partido gobernado por el novato Ben Simmons (27 puntos, 15 rebotes y 13 asistencias) y en el que King James correspondió con 44 tantos, 11 rebotes y 11 asistencias. Al colosal cara a cara no pudo asistir Joel Embiid, el pivot estelar de los Sixers, mientras que los de Ohio sí pudieron alinerar a Kevin Love (17 puntos y 9 rebotes). "Conseguir la victoria ante un rival como los Cavaliers y además hacerlo sin nuestro mejor jugador (Embiid), es algo muy grande y especial", declaró Simmons, en la victoria decimotercera seguida de estos novedosos aspirantes.