Compañeras y compañeros míos, no os toméis de entrada este artículo como ofensa, pues lejos están mis letras para agraviaros. Ahí va esta carta:
Amigas y amigos: entiendo sobremanera que en este mundo cruel e inverosímil os aburráis como bellacos después de ver todos los noticiarios, que son NODOS aún hoy en día, tras el regreso de vuestros trabajos en donde os explotan como a esos cerdos de los que, tras la matanza, todo se usa, se trocea, se expone y se cuelga. Sé que la gilipollas de vuestra jefa, en la empresa, en el taller o en el puticlub, os obliga a hacer horas extras mal pagadas y que volvéis a casa con el estrés acumulado y con ganas de hacer uso del escusado para soltar toda la rabia en forma de morcillas picantes de Burgos. También sé que no tenéis ganas ni de leer a Marcuse ni mucho menos de escuchar cualquier sinfonía de Schubert. Y antes que hacer yoga o ir a ver la última exposición de la Obra Social la Caixa más gustillo os da tumbaros en el sillón para tocaros los cojones o en vuestro caso, chicas, para pellizcaros los pezones de las tetillas.
Pero no veáis a cambio más fútbol, os lo ruego, casi os lo suplico, como amiguete vuestro que soy. Siempre fútbol no, por favor, compañeras y compañeros, papás míos y mamitas, hijas que tengo e hijos que he de tener, no más fútbol os lo ruego y os lo pido de rodillas. Tened piedad de vosotros mismos. Reconozco, pues, que la condición humana no soporta tanta conducta intelectual o tanta investigación de lo cultural, el esfuerzo mental o tanta concesión a la creatividad. Al fin y al cabo, los primates supieron aguantar millones de años sin leer a Cyril Aydon o sin escribrir “La Divina Comedia”. A los monos sólo les interesaba follar y, según nos explicó Kubrick, pensar en el monolito y su real significado.
Después de tantísimos milenios, ahora reconocemos que no existen respuestas ante tantas preguntas. Por lo tanto, ¿para qué avanzar?, ¿para qué intentar transformar o cambiar el mundo? Con lo jodido que es razonar, seguir haciendo uso de la inteligencia, labrar dulcemente la sensibilidad. Es mejor, ¿acaso no lo veis vosotras y vosotros así también?, regresar a África, retroceder en vuestra línea evolutiva, detener para siempre vuestra progresiva hominización.
Pues nada. A por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos, oé y oé. Qué coño nos vamos a seguir deteniéndonos en aquello de “Cogito, ergo sum”, qué gilipollez, si os es más sencillo adentraros en la selva al grito de “¡Yo soy español, español, español!”, “¡yo soy español, español, español”!, “¡yo soy español, español, español!”, “lolo lolo lolololololo lololo lolo lolololó”. A tomar por saco seguir los pasos de Stephen Hawking, qué leches, con lo a gustito que estáis abriendo una lata de boquerones, bebiéndoos cuatro cervezas mediterráneamente, poniéndoos esa ridícula camiseta de la Roja mientras escucháis los rebuznos que dan los locutores de Tele 5 cuando recitan estos versillos que aquí os dejo escritos para que los copiéis y los colguéis en donde bien queráis:
“Ahí está España, sí señor, nuestra Roja, que se joda Lopetegui / que nuestra Roja no necesita ni entrenador, ni director técnico, ni a Hierro, buenas noches Camacho / ¿cómo ves a la selección? / divina de la muerte, la Roja es la Roja, vamos que nos vamos / ahí está, empieza el partido, ahí está nuestra selección, nuestra España y estos campeones y España entera viéndolos / Vamos que nos vamos. // Último minuto antes de que acabe el partido, vamos, España. / Regatea Isco y se la pasa a Iniesta / Iniesta en la frontal del área toca la bola para Silva / Silva de tacón, dios mío que maravilla, para Piqué / ¡Vamos Piqué, te queremos! / ¡Piqué a Ramos! ¡Ramos a Piqué! ¡Piqué a Ramos! ¡Ramos a Piqué!, madre mía, qué dos / ¡Piqué al toque para Jordi Alba! / ¡levanta la cabeza Alba!, ¡la pisa!, ¡mira el desmarque de Iago por la derecha!/ ¡se adentra Iago en el área¡¡centra! / ¡Ay, qué pena! ¡pero vuelve el cuero a nuestra Roja! / ¡Vamos que nos vamos! / ¡Vamos España! ¡España entera está con vosotros!, ¡el Mundial es nuestro! / ¡Aquí en Tele 5, claro, con Camacho, que siempre nos da suerte! / ¡Quedan quince segundos¡! / ¡Vamos, España, vamos que tú puedes!, / ¡La pelota a Diego Costa! / ¡De nuevo aparece Iniesta! ¡Sí, señor! ¡Sí, Iniesta! / ¡¡Coge carrerilla el mago de Fuentealbilla!! / ¡¡Dibla a uno!! ¡¡Ahora a otro!! ¡¡Por dios, sí, que llega el milagro!! / ¡¡A su lado Thiago!! / ¡¡Tiagho a Iago!! / ¡¡Iago se queda solo !! / ¡¡Vamos!! ¡¡Vamos!! ¡¡Atención sube desde la puerta David Egea!! / ¡¡Qué equipazo!! ¡¡Nos estamos volviendo locos!! / ¡¡el árbitro mira su reloj!! ¡¡Vamos, España!! / ¡¡Egea!! , ¡¡Egea!! ¡¡Vamos, David, te amo!! / ¡¡Sí!! ¡¡Regatea al guardameta marroquí!! / ¡¡Ya está!! / ¡¡Y a dentro!! / ¡¡¡¡Gol!!!! ¡¡¡¡Gooooool!!!! ¡¡¡¡Gooooooooooooool de España!!!!/ ¡¡Pasamos a octavos!! / ¿Quién se lo iba a creer? / ¡¡¡España a por el Mundial, a por el segundo, que nos diga!!/ ¡¡¡Vamos que nos vamos!!! / Nos vamos a publicidad, en unos minutos regresamos / ¡¡Vamos que nos vamos!!”.
Y, en efecto, nos vamos, claro que nos vamos, al día siguiente, pero nos vamos a la mierda, porque a Pedro Sánchez, según Al Rojo Vivo, lo ha imputado la Audiencia Nacional por innumerables delitos, como cohecho, falsedad documental, fraude fiscal, malversación de fondos públicos, asociación a banda armada, tráfico de armas, incautación de pornografía infantil, intento de asesinato y por narcotráfico de hachís, a falta de más investigación. Lo único que trasciende hasta el momento, según apunta Ferreras en la Sexta, es que la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, ya le ha pedido el divorcio y la separación de bienes. ¡Vamos que nos vamos!