POR LIBRE
Pedro Sánchez, de vacaciones
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 05 de agosto de 2018, 19:28h
Cuando España arde por los cuatro costados, y no solo por la ola de calor, Pedro Sánchez se va de vacaciones. Tiene que estar agotado de tanto viaje en el Falcon. Se alojará en el Palacio de las Marismillas en el paraíso del parque de Doñana. Ya le aconsejó Puigdemont que descanse pues el periodo de gracia se acaba. Y es que el otoño puede ser aún más caliente. Para empezar, en cuanto deshaga las maletas, el presidente del Gobierno tiene que llevar de nuevo al Congreso el techo de gasto que sus socios de Podemos y los separatistas le tiraron a la basura. Más vale que espabile, pues no podrá aprobar los Presupuestos o tendrá que hocicar y elaborar las cuentas del Estado de 2019 con el déficit ajustado por Montoro. A Podemos le hará poca gracia y puede darle el tiro de gracia. Sería motivo suficiente para disolver las Cortes y convocar elecciones, pero ese sería su último recurso. Abandonar el palacete de La Moncloa no entra en sus planes. Para eso están los "decretazos", como el del asalto a RTVE.
También le esperan a la vuelta del verano, Puigdemont y su tropa , dispuestos a reactivar la revolución pendiente y convocar nuevas elecciones autonómicas para agitar un poco más el gallinero separatista. El prófugo planea hacer coincidir los comicios con las sentencias del juez Llarena, que también espera al otoño para condenar a los golpistas.Los cachorros de la CUP y los delincuentes de los CDR almacenan montañas de cócteles molotov para la ocasión.
Al igual que el presidente del Gobierno, los taxistas se han ido de vacaciones, único motivo por el que han desconvocado las huelgas, La chapuza del ministro de Fomento de intentar pasar el marrón a las Comunidades y Ayuntamientos no ha convencido a nadie, por mucho que alardee de haber logrado un acuerdo. La crisis con las plataformas de los VTC se mantiene abierta en canal; de modo que en cuanto llegue el otoño volverán a cortar la Gran Vía de Barcelona y la Castellana de Madrid si el Gobierno no se pliega a sus exigencias que se resumen en una: que echen de la circulación a los coches de Uber y Cabify.
También tiene pendiente Sánchez regular la avalancha de inmigrantes que se cuela por el boquete abierto en el sur de España. En este caso, pretende que la UE le envíe unos millones para resolver la crisis, aunque Bruselas le ha advertido que esos euros no puede gastarlos en enviar tarjetas de invitación a las mafias de las pateras, como ha hecho hasta ahora.
En el fajo de asuntos por resolver que se amontonan en la mesa de su despacho monclovita, Pedro Sánchez se encontrará también el retoque feminista a la Constitución (Carmen Calvo pretende ahora corregir el machismo de "El Quijote"), el endurecimiento del Código Penal para los hombres que besen a las mujeres sin un consentimiento notarial y hasta la exhumación de Franco del Valle de los Caídos que pretendía ejecutar en julio pero le ha debido pillar haciendo las maletas. Y después de acercar a los presos separatistas a Cataluña, le queda hacer lo propio con los etarras al País Vasco, factura ésta del PNV.
Aún peor. Pablo Iglesias y su tropa le esperan con el cuchillo entre los dientes. Pablo Casado se ha convertido en una mosca cojonera; no hay día que no le ponga en evidencia por arrodillarse ante el racista de Torra o los asesinos de ETA por un puñado de votos. En la agenda de los políticos solo habrá un tema: las elecciones locales y autonómicas de mayo. Y cuando se atisban las urnas, en el Congreso de los Diputados todos van con el revólver cargado. Ya no hay amigos, ni socios. Solo adversarios. Podemos tiene que desmarcarse del Gobierno y ponerlo contra las cuerdas más progresistas. Los separatistas pretenden demostrar su ira por no haber logrado todavía la República independiente. Y el PP y Ciudadanos le van a bombardear sin piedad por tantas y tantas cesiones, humillaciones y barrabasadas.
Pedro Sánchez puede estar viviendo sus últimas vacaciones en el Palacio de las Marismillas. Que lo disfrute. Porque las elecciones nada tienen que ver con la encuesta del CIS de su amigo Tezanos. Se cuentan las papeletas depositadas en las urnas. No se cocinan.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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