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TRIBUNA

El canon del Gobierno

lunes 06 de agosto de 2018, 20:00h

El precepto o regla clave del gobierno de Sánchez es que aquí no pasa nada. Todo es normal. O sea hay que hacer de la anormalidad, del esperpento y del engaño algo normal y corriente. El canon es, pues, vivir encanallados. Pero no exageremos. Quizá me equivoque. Ojalá. Mas digamos tres verdades. Primera: todo el mundo sabe que Sánchez está en el Gobierno por el apoyo de los separatistas catalanes y los terroristas vascos. Segunda: el sistema político está fracturado, roto, y Sánchez es el pegamento para que este tinglado aguante otros seis o siete meses. Tercera: el ser es el aparecer, es decir, la política española es lo que parece, un desastre. Estos tres “axiomas” nos ayudan a reconocer lo obvio: solo podemos aspirar a que la política sea menos mala. Esperemos que, al menos, se mantenga esta leve y alevosa democracia.

Pero nadie se engañe, la situación no está para tirar cohetes. No es necesario leer la prensa, escuchar la radio y ver la tele para seguir con puntualidad la política del Gobierno de Sánchez. No hay nada detrás de este Ejecutivo que no sea estirar al máximo su tiempo en el poder. Se manipularán todas las instituciones para no convocar elecciones anticipadas. Quizá no sea la peor solución. Se otorgarán todos los beneficios posibles a los terroristas y separatistas por el apoyo que le han prestado a Sánchez. Todo irá a peor para la nación, sencillamente, porque el Gobierno está apoyado por partidos que desean acabar cuanto antes con el Estado-nación.

Tampoco de la Oposición puede decirse cosa mejor que no sea su actitud de simular indignación ante la fractura de un Estado en ruina por todas partes. Sentí vergüenza ajena ante las memeces que dijo el presidente del Gobierno en la rueda de prensa del viernes pasado, pero sentí asco ante el silencio ominoso de una Oposición que solo aspira a tomarse vacaciones para recuperarse del golpe político que Sánchez les dio hace dos meses. En la rueda de prensa Sánchez no hablaba sino que hacia anuncios. Era un hombre anuncio con un solo mensaje: su Gobierno ha traído la luna a los españoles y todos seremos felices. Sin morderse la lengua ni pestañear nos endilgó la siguiente parrafada: “Asistimos a una nueva era política porque el gobierno va cogido de la mano de la sociedad.” ¡La leche!

Si ese anuncio de Sánchez no fuera mentira, sería terrible porque significaría la muerte de nuestra democracia. Cuando las tareas del Gobierno y la Sociedad, del Partido Político y el Gobierno de una nación, en fin, del Estado y la Sociedad se confunden estamos al borde del abismo. Los regímenes autoritarios siempre se han significado por no diferenciar entre partido y gobierno, pero sobre todo porque los gobiernos ocupan todo el espacio de la sociedad. Cuando un político, como Sánchez, dice que gobernante y gobernado van cogiditos del bracete, eso significa que al segundo le han retorcido la muñeca, el brazo y la mente entera.

En fin, me temo lo peor, sí, cuando el presidente del Gobierno, el señor Sánchez, simula opinar, pensar y actuar como si fuera un currinche cualquiera de esta pestilente sociedad, que se dirige solo por engaños, embustes y sensiblerías de manual.

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