Ha elegido el Palacio de Las Marismillas para pasar sus vacaciones.
Pedro Sánchez es el quinto presidente del Gobierno español que escoge para descansar el Palacio de Las Marismillas, finca del Parque Nacional de Doñana que ofrece una "paradisíaca soledad", según evoca uno de sus últimos propietarios, Carlos Morenés y Mariátegui, marqués del Borghetto.
Esta "paradisíaca soledad" que las casi once mil hectáreas de la finca Las Marismillas brindan a sus visitantes se basa en su ubicación, en el extremo sur de las marismas de Doñana y flanqueada por la desembocadura del Guadalquivir y la costa atlántica.
Los dos accesos al Palacio, cerrados a vehículos no autorizados, requieren cruzar el Guadalquivir desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) o recorrer en la bajamar los treinta kilómetros de playa que separan la finca de Matalascañas (Huelva).
Al ubicarse el Palacio sobre terreno arenoso, los caminos que lo rodean son pistas penosas de transitar, cuando no imposibles para quien no está familiarizado con las arenas.
Marismillas suma una pléyade de ecosistemas y paisajes para disfrute de sus visitantes: amplias marismas que se inundan y se desecan anualmente; decenas de kilómetros de playa atlántica virgen; cordones de dunas móviles que se adentran varios kilómetros desde la costa; tupidos pinares con ejemplares centenarios y espesas zonas de monte bajo muy variado.
Preservar unos kilómetros de playa virgen para uso exclusivo de los invitados o que éstos puedan recorrer amplias zonas de alto valor ecológico sin ser molestados y con sencillos operativos de seguridad han aconsejado las estancias presidenciales en esta zona de Doñana.
De su atractivo para el visitante ya dio cuenta Fernán Caballero, cuando definió estos parajes como "desierto y paraíso, vergel y páramo", o el naturalista británico Guy Mountfort, uno de los divulgadores mundiales de Doñana, quien destacó "el virginal destello" de sus "arenas blancas".
Pero el disfrute de Marismillas por las elites españolas no es reciente pues ya Alfonso XI convirtió en el siglo XIV estas tierras, propiedad de los Duques de Medina Sidonia, en uno de sus cazaderos preferidos.
Tras seis siglos en manos de estos duques, el afamado Coto de Doña Ana se dividió y la finca Marismilla pasó en 1900 al bodeguero jerezano Guillermo Garvey, quien mantuvo la actividad cinegética a la que invitaba a monarcas y políticos españoles, así como a príncipes de numerosas familias reales europeas.
Alfonso XIII fue asiduo cazador en la finca y el Palacio de aires victorianos que Garvey comenzó a levantar en 1900 contaba con estancia y vajillas reservadas para el monarca.
Franco no fue menos y mató en Marismillas 4 venados y 2 jabalíes del 6 al 8 de octubre de 1944, en una visita con una fría acogida por parte de los entonces propietarios, la monárquica familia Borghetto, a la que sorprendió descubrir entre los enseres del general el brazo incorrupto de Santa Teresa, según relata Carlos Morenés en su "Historia del Coto de Doña Ana".
El prestigio que las artes cinegéticas adquirieron durante el Franquismo quedó reflejado en la amplia nómina de ministros y altos cargos que cazaron en Las Marismillas, alguno de ellos con un resultado rayano en el ridículo, según algún sabio guarda de la finca. Un joven de 15 años llamado Juan Carlos de Borbón también cobró su primera pieza en Marismillas en octubre de 1953.
Visita de Merkel
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunirá el próximo fin de semana en el Parque Nacional de Doñana con la canciller alemana, Angela Merkel, con quien repasará la agenda bilateral y europea, según han informado fuentes del Ejecutivo.
Sánchez ha invitado a Merkel a pasar los días 11 y 12 de agosto en la finca del Palacio de las Marismillas, en Doñana, donde compartirán un fin de semana de trabajo, que combinarán con una visita a este paraje natural.
Ambos repasarán las principales cuestiones de la agenda bilateral y europea, con especial atención a la migración, un asunto en el que mantienen un enfoque conjunto, según recuerdan desde Moncloa.
También abordarán la reforma de la unión económica y monetaria en la que el presidente del Gobierno quiere subrayar la necesidad de tener en cuenta el pilar social y las directivas de calidad en el empleo, al tiempo que harán balance de la reciente cumbre de la OTAN y hablarán de la defensa europea.
La idea del Gobierno es que sea un fin de semana de trabajo, a invitación del jefe del Ejecutivo español, lo que, según Moncloa, reafirma la "excelente sintonía" que existe entre ambos mandatarios.
Durante el fin de semana, Merkel conocerá el Parque Nacional de Doñana y la labor que allí se realiza para la defensa y recuperación de especies amenazadas, como el lince ibérico.