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DESDE ULTRAMAR

México: bancarrota, sí

Marcos Marín Amezcua
jueves 20 de septiembre de 2018, 21:37h

En México el proceso de transición política entre sexenios –del nauseabundamente corrupto del PRI pasando la estafeta al izquierdista entrante de Morena– ha traído una cauda de dimes y diretes que merecen contextualizarse. No sea que en un descuido creamos o difundamos que el PRI es víctima. Y no. Porque decir que no lo es, no sabe usted cómo le jode al PRI, que sería el responsable por dejarnos un panorama económico desalentador. El PRI no deja la mesa puesta, como afirma que lo hace; no lo hizo bien y al contrario, hereda una situación económica muy precaria, pues en solo seis años se acabó al país.

Resulta ahora que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha declarado que el país está en bancarrota, pero aun así cumplirá sus compromisos de campaña, con disciplina fiscal y honestidad que no parecen alcanzarle para conseguirlo, porque, en efecto, el PRI deja el país en ruinas y en bancarrota. Y es una fosa de desaparecidos. Conviene recordarnos lo que tenemos y de dónde venimos, no sea que exculpemos al PRI por error, siendo el responsable directo.

No puede ser de otra manera la realidad, con los desfalcos que se registran en todos los niveles de gobierno, lo que va desde múltiples instituciones al Congreso nacional o en las universidades públicas, pasando por programas sociales desviados o por defraudaciones de partidas destinadas a otras razones. El PRI voraz no dejó títere con cabeza. Se lo dije a usted aquí, en 2012: los priistas llegan voraces. Antes que criticar a López debe señalarse al PRI o la queja será incompleta, sesgada y favorecedora de su saqueadora forma de proceder.

Decir “bancarrota” en México significa una metáfora al carecer de una solvencia que el propio diccionario de la Real Academia bien apuntala, al precisar en su segunda y tercera acepción que es: “2. f. Ruina económica.3. f. Hundimiento o descrédito de un sistema o doctrina.” Porque ambas cosas sí que hay. Una desigualdad lacerante e hiriente y un torcido sistema de competencia fallida que empobrece y concentra la riqueza, mientras deja el sobreendeudamiento que rebasa el 50 % del PIB. El panorama no suena muy alentador, aunque decirlo le pique a más de uno. El 1 de septiembre, el líder de la bancada mayoritaria de la Cámara baja, Mario Delgado, señaló sentencioso al PRI: “dejan un país en ruinas”.

Por supuesto que el PRI dice ‘no’. Como puede usted adivinar, los beneficiarios del priismo no tardaron en ladrar. Lágrimas de cocodrilo y cinismo descollaron ante la verdad que saben incontestable e inobjetable, porque es cierta y les estalla en sus caras desbordadas de satisfacción y soberbia típicamente priistas. Y de agradecidos con un sistema putrefacto. Allá ellos, que le han de deber mucho a Peña Nieto como para defenderlo, el peor presidente calificado de nuestra historia.

Los medios ahora se quejan de un supuesto posible autoritarismo de López Obrador atacándolo, mientras no les preocupó el del priista Peña Nieto. Una prensa tan mezquina no merece tomarse tan en serio en esos falsos debates y merece desenmascararse porque no va a más. Ha sido cómplice del desfalco.

Los opositores de López Obrador no solamente reviran molestos –tan anodinos y necesitados de hacerlo, agradecidos con un sexenio priista que les dio de comer– y airados responden igual que ‘no’, que no usarían ese adjetivo. ¿Cuál? ¿bancarrota? Bueno, es una metáfora, es la descripción del presidente electo, puntual: hay demasiados dineros públicos faltantes y compromisos por sobreendeudamiento alcanzados por el PRI, que se antoja complicado cumplir. No dejan margen de acción. Nadie espera que López cumpla todo lo ofrecido. Sencillamente, la gente echó al inoperante y corrupto PRI y millones saben que López hará lo posible y sin más. Ya decir otra cosa, es abonar a falsos debates y a propaganda sobre quien no es adocenado. ¿Qué decepcionará? no sería la primera vez. ¿qué no estamos en bancarrota? Será de puro milagro. Poco faltó.

Con una carencia de inteligencia brutal, sus malquerientes responden que ya declarando bancarrota empieza a reconocer que no podrá cumplir. Hay que ser menos lerdos y más atinados. Hay que precisar que el PRI recibió un país estable y las reservas internacionales más altas de toda la historia, del anterior partido gobernante, Acción Nacional. La opinión pública debería en dado caso, de plantear qué hizo el PRI con los beneficios que le dejó el PAN tras de sacar al país del desastre en que el PRI lo hundió en 1994. Hoy más de un economista alza la voz de alerta porque podría estarse configurando una nueva megadevaluación por desfondear al país ese priismo experto en quebrarlo. No es un temor menor ni infundado. Y usted merece saber que eso no le preocupa a los medios antiLópez.

Todos sabemos que al inoperante Peña Nieto en su inicio se le fue el país de las manos en menos de 6 meses, pero la economía, esa se le fue de a tiro, completamente. Es la consecuencia de poner en Hacienda –el timón de su gobierno por mandato de ley– al amiguete Luis Videgaray. El mismo que no supo leer los indicadores internacionales, tomando en consecuencia decisiones erráticas que nos han conducido a una desastrosa situación económica con un sobreendeudamiento, a consumir los recursos en compromisos derivados o por desfalcos hechos por sus correligionarios priistas y en consecuencia, mostrándose carente de todo talento elemental. El mismo sujeto que ahora desde Exteriores ha comprometido el futuro de México frente a Estados Unidos, rompiendo la alianza con Canadá, mientras mediocre esbozaba un “pase lo que pase con Canadá, México ya tiene tratado”, refiriéndose al nuevo impuesto por Trump, mientras Canadá le respondió de inmediato en voz de su ministra de Exteriores: “nosotros no firmaremos cualquier cosa si no conviene a Canadá”. Desde luego que fue directa la estocada al orondo, irresponsable e incapaz Luis Videgaray.

Y es que el aprendiz confeso de secretario de Exteriores ha dejado entrever que su delegación finalmente cedió en una mala negociación, encandilada con Estados Unidos y apostando a la mediocridad de un empresariado mexicano aturdido, incapaz de buscar mejores ofertas en otros mercados. Por fortuna ya el nuevo equipo de gobierno apuesta a la región Asia-Pacífico y no se conforma con exportar solo a Mac Allen, Texas, por cerquita, como tanto agrada a tales sujetos.

Es pues, un panorama económico adverso, desolador para el nuevo gobierno mexicano. Pero suponemos que aun con seis años no le alcancen, que no hay reelección como hoy no la contempla la ley y que los resultados no sean buenos, aun así resulta dudoso que el PRI regresé. Los mexicanos saben que dejan atrás el peor sexenio de su historia en manos priistas. Peña Nieto ya lo sabemos, sencillamente no pudo. Usted no pierda de vista estos apuntamientos, porque los necesitará en las siguientes semanas conforme se acerque el relevo de mandatarios, para hacer la debida lectura de los acontecimientos por venir. Verá que sí.

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