El vigente ganador, Geoffrey Kamworor, cedió en los dos kilómetros finales y acabó tercero.
El Maratón de Nueva York cuenta ya con nuevo patrón. Se trata de letíope Lelisa Desisa, que descorchó la pomposa sensación de ser el mejor de la prueba estounidense marcando el segundo crono más rápido de la historia de la prueba. Una puesta de presentación sensacional que remataría a falta de dos kilómetros, cuando cambió el ritmo para dejar en la estacada a Geoffrey Kamworor -defensor del título y tercer clasificado este domingo-. El podio sería completado por otro etíope, Shura Kitata.
"Estoy sorprendido yo mismo: es muy rápido para un gran maratón, para mí. Como visteis, mi compañero Shura Kitata marcaba el ritmo", reconoció en rueda de prensa el ganador, de 28 años y que había participado en este maratón desde 2014 persiguiendo el primer puesto logrado en esta fecha. Su registro (2h05:59) estivo abonado por el esfuerzo de su compatriota Kitata. LO admitió el vencedor del siguiente modo: "Por cierto, lo estaba utilizando, es un tipo fuerte y joven".
De esa joven promesa de la larga distancia, Shura Kitata (22 años), expuso halagos un Desisa que analizó lo vivido del sieguiente modo: "Kamworor seguía incrementando el ritmo y él le seguía. Después de la milla 24, he presionado un poco. Por eso el resultado ha sido así". Lo cierto es que en la recta final apretaron los dos etíopes y la distancia entre ambos, tras más de 42 kilómetros, se limitaría dos segundos. Todo un retrato del dominio de los representates de ese país.
Destacó el primero, doble campeón en Boston, que las lesiones -en un lateral de la cadera- y la "mala suerte" le habían privado de probar la gloria neoyorquina en los intentos previos. En 2016, de hecho, tuvo que abandonar en la milla 22 y en 2017 fue tercero. Y recordó su debut, en 2014, cuando sólo fue superado por el vencedor, Wilson Kipsang. En ese caso esclareció que perdió el tren del título porque "tenía que ir al baño". Y ese fantasma de inseguridad le vino cuando pasó la barrera de los 15 kilómetros.
"Habia estado lesionado cada año. En algunas carreras no estaba bien para correr. Así que este año me controlé, me organicé con mis compañeros, con mi entrenador y, ¿cuál es mi problema? No siento que tenga que ir al baño. Voy a ganar", zanjó un Desisa exultante, que pareció haberse quitado un importante peso de encima. Y la cara de la decepción fue para el favorito y campeón en 2017, Kamworor. El keniata se desinfló en el tramo postrero y quedó a 26 segundos. "Estoy muy feliz de acabar en el podio, es lo mejor que pude conseguir hoy", resumió un atleta que dominó la prueba desde el pelotón cabecero.
Su intento final fue amortizado por Desisa y también por un Kitata que recalcó que se encontraba "extremadamente seguro" sobre su forma física y la posibilidad de lograr un crono sensacional. "Por eso corría muy rápido desde el principio, porque no había nadie que marcara el ritmo y quería acabar con un tiempo muy corto", arguyó un etíope que al galope de su precocidad ha vencido ya en Estambul, Roma y Fráncfort. Y ha acabado segundo en el Maratón de Londres 2018.
Algo menos de sorpresa se vivió en la categoría femenina. La atleta keniana Mary Keitany amplió su corona en Nueva York hasta los cuatro títulos. La corredora de 36 años, que encadenó un trineio glorioso a partir del 2014 definió a su genética como memorable, pues con su 2h22:48 registró el segundo mejor crono de la historia de la carrera. Dominaría a partir del kilómetro 30 y se disparó hasta su cuarto oro en na batalla contra sí misma. Vivian Cheruiyot, de 35 años, fue segunda, por delante de Shalane Flanagan -defensora del título y de 37 años-.
"Me han faltado 17 segundos", proclamó la ganadora con respecto a la distancia que le separó del récord que fijó la keniana Margaret Okayo en 2003. Pese a todo, aseguró con una conrisa que "no quería ir demasiado deprisa" y señaló que se centró en el recorrido para eludir la presión de haber ganado ya tres veces allí. "La familia es muy importante, sé que mis hijos están en la meta y saben lo que puede hacer su madre", se despidió uno de los iconos de la prueba estadounidense.