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TRIBUNA

Gobierno tumbado

domingo 04 de noviembre de 2018, 19:24h

Madrid será la tumba del fascismo, anunciaba el Frente Popular en el 36. Tras más de ochenta años, puede cumplir por fin su promesa enterrando a Franco en La Almudena, pero recula de nuevo. El Gobierno Sánchez se empeñó en resucitar al Caudillo y éste, como el Cid Campeador, sigue ganando batallas tras muerto: la batalla del Valle de los Caídos, que para Sánchez es más una depresión. Es mentar a Franco, y al presidente se le pone cara de besamanos regio. Este Gobierno fallido, con unos ministros caídos y otros alicaídos, sigue obsesionado con lo ocurrido hace años y olvida lo sucedido hace meses, cuando Sánchez veía rebelión en Cataluña. Ya no la ve. Lo mismo mañana ve luces. Las marionetas se mueven si las mueven. Los hilos de La Moncloa se tensan o destensan desde la Generalitat.

No hay que remover el pasado, salvo ese socialismo andaluz enquistado en el poder más años que Franco: treinta y siete. Ha convertido Andalucía en un gigantesco patio de Monipodio en el que Rinconetes y Cortadillos, provistos con carnet del PSOE, se llenan los bolsillos y acceden a prostíbulos con sus blacks. Sevilla es ya un accidente geográfico de tal magnitud como el Golfo de Méjico. Los golfos siguen insistiendo en regenerar Andalucía a base de corrupción y nepotismo. Qué necesario sería que se regenerasen ellos en la oposición y en presidio. Por justicia social y por higiene democrática.

Para vencer a sus fantasmas del pasado, Sánchez debiera adentrarse en la cripta de Cuelgamuros, acomodarse ante la tumba de Franco y dialogar con éste. Puestos a dialogar con Torra o con Maduro, ¿por qué no con un dictador que llegó al poder ganando una guerra? Sánchez ni siquiera ha ganado unas elecciones. El Generalísimo resiste al Gobierno. Carmen Calvo viajó al Vaticano para que allí le sacaran las castañas del fuego, cuando ha sido su guerracivilismo el que ha avivado aquí el fuego y echado en él las castañas. El latín, que sigue siendo la lengua de Roma, es un idioma tan preciso y exacto que es matemático. Gracias al latín, la de Cabra fue recibida en la Santa Sede como egabrense y no con otro gentilicio, que quizás le hubiera resultado más exacto. Volvió a Madrid eufórica y como la cabra siempre tira al monte, dijo que los curas habían dicho que Franco no será enterrado en La Almudena. La diplomacia vaticana, la más hábil del mundo, emitió un comunicado dejando a Calvo cautiva y desarmada ante el latín. Esta izquierda española, tan avanzada y progresista, tendrá que desempolvar de nuevo aquella rancia pancarta del “No pasarán”, que presidía el Madrid rojo durante la Guerra civil, desplegarla en la calle Bailén y bloquear ésta para impedir a un fascista entrar en la catedral. Qué imagen tan atrevida. Sánchez va camino de convocar elecciones antes de que Franco salga de su tumba. Menudo tuit sería este: Franco tumba a Sánchez. Con almohadilla y pesadilla incluidas.

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