Relacionado con la fertilidad y la prosperidad.
China celebra este 5 de febrero su particular Año Nuevo. Durante una semana, el país más poblado del mundo se paraliza y cientos de millones de personas visitan sus lugares de procedencia para recibir el año 4717 que, según el calendario lunar, corresponde al del Cerdo.
Dan de este modo la bienvenida a un año que se asocia tradicionalmente con la fertilidad y que, según los expertos, está previsto que sea alegre y conciliador y un periodo en el que reinará el diálogo, la diversión y la positividad.
Los chinos comienzan el año cumpliendo tradiciones ancestrales, mezcla de superstición y costumbre, que tienen un solo fin: alejar infortunios y atraer buena suerte, prosperidad y abundancia. Entre las prácticas figuran limpiar las casas a fondo, decorar las calles y celebrar grandes banquetes familiares durante la víspera del Año Nuevo.
Los actos tradicionales culminan con el festival de los faroles, donde se sueltan lámparas naranjas decoradas con mensajes que terminan iluminando la oscuridad del cielo.
Pero no toda la celebración se queda en casa. Las calles también se decoran con los mismos motivos que los hogares y la gente organiza eventos como 'danzas de dragones' y espectáculos pirotécnicos.
No hace falta trasladarse hasta el lejano oriente para disfrutar de sus costumbres. Desde hace varios años, el Ayuntamiento de Madrid organiza en distintos distritos (especialmente en Usera, que es el barrio que más población china tiene de la capital) diferentes actividades como mercadillos, pasacalles, espectáculos de danza o la 'ceremonia de la luz' para acercarse a su cultura.