Sánchez utiliza la declaración institucional para presumir de los méritos de su Gobierno con un marcado tono electoral.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho este viernes una declaración institucional desde Moncloa para anunciar la fecha de las elecciones generales: el 28 de abril.
El 5 de marzo serán disueltas las Cortes y la campaña electoral arrancará el 13 de abril, por lo que coincidirá con la Semana Santa.
"Un Gobierno tiene que cumplir con su tarea, pero en el momento de que no puede avanzar, hay que tomar decisiones", ha dicho Sánchez, que ha repasado, en un marcado tono electoral, los últimos meses desde la moción de censura.
"El independentismo siempre ha sabido dónde está el Gobierno", ha dicho sobre Cataluña; crisis que se compromete a abordar "siempre, siempre, siempre" desde el diálogo.
A los partidos secesionistas han lanzado sutiles críticas por no apoyar sus cuentas, como que "han decidido que si no se habla de autodeterminación los pensionistas no tienen derechos". También ha afeado a la oposición que "planteee debates absurdos, por infantiles".
Hay "derrotas parlamentarias" como la de los Presupuestos que son "victorias sociales" porque los ciudadanos ya conocen cual es la "hoja de ruta" y los proyectos del Ejecutivo socialista
Su Ejecutivo, ha señalado, "tenía la firme convicción de unir a los españoles para dar una respuesta colectiva a los desafíos que España tiene por delante".
"La única diferencia entre lo que ha ocurrido hoy y lo que pasó antes de la moción es que el PP contó con el apoyo inequívoco del PSOE al Estado", ha añadido el presidente, al tiempo que ha repasado también aquello que ha sido "bloqueado y paralizado" por una oposición que "no ha pensado en el interés general".
"¿Habrá habido pactos ocultos?", ha ironizado Sánchez ante el hecho de que haya sido PP y Ciudadanos, junto a los independentistas, los que hayan tumbado las cuentas públicas
En su discurso institucional ha garantizado el ajuste de las pensiones, el alza del salario mínimo y del aumento del salario a los funcionarios.
"Esta semana nos hemos topado con el bloqueo a los Presupuestos más sociales". La "disyuntiva", ahora, es "clara": "O continuar gobernando con unos Presupuestos que no son otros o creer que España no tiene nada que perder, que necesita avanzar y empeñar sus esfuerzos en abordar grandes transformaciones". Entre las dos opciones, Sánchez ha elegido elecciones: "España debe progresar desde la tolerancia, el respeto, la moderación y el sentido común".
Los PGE, el punto de inflexión
El batacazo en la votación de los Presupuestos esta semana supuso un duro revés para el jefe del Ejecutivo, que no ha querido resignarse hasta el último momento, confiando en un hipotético apoyo de los partidos separatistas que no ha terminado de producirse. Por primera vez desde que tomó las riendas del Gobierno, Sánchez ha dudado de sus posibilidades.
A pesar de prometer elecciones después de llegar a La Moncloa, Sánchez trató de continuar en el poder a toda costa, asociándose con Podemos y el independentismo catalán; convirtiendo a Iglesias en una suerte de ministro sin cartera y accediendo a no pocas pretensiones soberanistas: cumbres bilaterales, acercamiento de presos, mayores dotaciones económicas en los PGE, mesas de diálogo extraparlamentarias...
Es posible que durante sus largas negociaciones con el PDeCAT y ERC, Sánchez haya comprendido un poco mejor a Rajoy cuando decía aquello de que "no se puede tratar con quienes plantean un chantaje tan brutal al Estado".
Si la "política de gestos" de Pedro Sánchez no ha dado resultado es porque el independentismo, a pesar de llenarse la boca con la palabra "diálogo", no ha renunciado ni por un segundo a su principal pretensión: la autodeterminación. Una exigencia que, por razones obvias, el dirigente socialista no ha podido aceptar de ningún modo, lo que ha terminado de distanciar definitivamente a Gobierno y Generalidad, como ha quedado patente tras la votación negativa a los PGE, tanto de PDeCAT como de ERC.
Adelanto electoral
La mayoría de fuentes ha coincidido esta semana en apuntar que las elecciones generales eran un hecho. Si bien, habían sonado tres fechas para los comicios: el simbólico 14 de abril, el 28 de abril - la opción elegida- o incluso un posible 'superdomingo' -como pedía el PP-, que habría coincidido con las municipales y autonómicas del 26 de mayo.
Conscientes de la inminente derrota parlamentaria que se les venía encima, desde el Gobierno ya dejaron deslizar el lunes que el 14 de abril podría haber elecciones. No obstante, a lo largo de esta semana fue ganando fuerza la fecha del 28 de abril, como señaló este jueves la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero.
Desde el PP, espoleados por su éxito en las Andaluzas y sabedores de su músculo autonómico, apostaban por un 'superdomingo' en el que la cita de las generales se sumara a las autonómicas y municipales. Una convocatoria conjunta habría "ahorrado" 200 millones de euros a los españoles, como expresó este jueves la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat.
Manual de resistencia
Una tercera opción era la de prorrogar la legislatura y posponer los comicios hasta el otoño. Tras las elecciones de 2015, Mariano Rajoy se pasó 10 meses en funciones antes de lograr el apoyo parlamentario de Cs y la abstención del PSOE para repetir como presidente. Fueron 315 días de tortuosas y maratonianas negociaciones entre las principales formaciones políticas de nuestro país.
La pega de esta tercera posibilidad es que Sánchez habría tenido que gobernar con los presupuestos de Rajoy y a golpe de 'decretazo', lo que daría alas a la oposición, convirtiendo su legislatura en una agonía política.
Sánchez tiene ante sí la oportunidad de abandonar el poder saliendo casi incólume de La Moncloa. El presidente podrá presumir de haber intentado aprobar "los presupuestos más sociales de la democracia" y, al mismo tiempo, desmarcarse del secesionismo catalán.