Además, Nairo Quintana opta también al triunfo general, siendo, por el momento, tercero.
El ciclismo está paladeando en estos días dos pruebas de marcado sabor relevante que se están desarrollando de forma simultánea. Ambas pueden ser consideradas como piedras clave en la preparación para el Giro de Italia de aquellos corredores que aspiren a todo en la corsa transalpina y las dos gozan de un pedigrí importante, que luce en el currículo del que sea capaz de lograr un triunfo parcial o la victoria en la clasificación general.
La primera de ellas es la París-Niza, que en su edición número 77ª desplegó este sábado a su etapa reina. El penúltimo trazado discurriría sobre 181,5 kilómetros entre Niza y el puerto del Turini y coronó a los colombianos Daniel Felipe Martínez (EF Education First) y Egan Bernal (Sky). El primero, escapado junto con Miguel Ángel López (Astana), se llevaría la victoria en la línea de meta, mientras que el segundo se exprimiría para acceder al maillot amarillo.
La fecha contemplaría cómo cuajó una escapada de 39 nombres que se disputaron el triunfo con una montonera de demarrajes que sólo furctificaría cuando Martínez cambió de ritmo en los metros finales. 'Supermán' López no pudo seguirle y acabaría en la segunda plaza, con seis segundos de desventaja. Un total de 20 segundos fueron los que el cafetero del EF Education First abriría sobre el francés Nicolas Edet (Cofidis) y el británico Simon Yates (Mitchelton-Scott).
Por detrás se estaba desentrañando una lucha por la cima de la clasificación general. Michal Kwiatkowski arribaba a este día como líder, pero sufriría un colapso que le vio perder más de cinco minutos en la cima de la ascensión final. A ese punto llegó Bernal, el gran favorito de cara al Giro de Italia, con 3:43 minutos de desventaja con respecto a Martínez, mas su esfuerzo le entregó el jersey de puntero a falta de una etapa. Cuenta con 45 segundos de colchón sobre Philippe Gilbert (Deceuninck-Quick Step) y 46 segundos sobre Nairo Quintana (Movistar), que se colocó tercero. Este último se encuentra afinando el rodaje para el Tour de Francia.
Y, por otro lado, esta teniendo lugar la Tirreno-Adriático. Con una nómina de corredores sensacional, esta prueba entregaría el merecido reconociemiento en su cuarta etapa, de 221 kilómetros entre Foligno a Fossombrone, a la valentía de Aleksej Lutsenko (Astana). El kazajo se uniformó de coloso al lanzar un ataque a 35 kilómetros de meta, caerse dos veces -la última a kilómetros y medio de la línea de meta- y, encima, vencer al sprint a Primoz Roglic (Lotto-Visma), candidato a todo en 2019.
Llorando, sangrando por las piernas, Lutsenko cruzó primero en una mezcla de alegría, alivio y dolor. Fue capaz de levantarse y recuperar el ritmo para arrancarle el triunfo al hambriento esloveno en una etapa que tomó altura con una fuga de diez corredores que sería neutralizada a pesar de haber alcanzado 10 minutos de ventaja con el pelotón. Las ascensiones más pronunciadas diluyeron las fuerzas de los fugados y cuando restaba la guinda, el kazajo se la jugó. Se puso a los pies de las dos subidas al Monte de los Cappuccini, dos kilómetros con un promedio de pendientes del 12 % y tramos del 19%, con 50 segundos de margen.
Haría cumbre el escapado por vez primera con 55 segundos de ventaja, al tiempo que los favoritos no se movían. El grupo de los elegidos contemporizaba, conscientes de la traca final. Y, en paralelo, Lutsenko secaía en una curva y cochó con una pared de tierra. En pleno descenso. No se haría daño ni perdió el control de la bici. Se puso en pie y emprendió la marcha con su distancia reducida a cinco segundos. Y sus piernas le bastaron para llegar a la ascalada decisiva con 55 segundos de brecha.
La pancarta de los siete últimos kilómetros se atravesría con Roglic, el danés Jakob Fuglsang y Adam Yates como perseguidores escapados. Un tridente de mucho nivel y que afila ante el Giro. Volaban y se pusieron a 13 segundos del cabeza de carrera. El kazajo no fallaría en el descenso y arribó a los dos kilómetros finales con esa ventaja. Pero, cuando restaban 1.500 metros otra curva le jugó una mala pasada. Su colchón se fue al garete. Roglic le pasó, tirando hacia la victoria. Pero el orgullo de Lutsenko prevalecería y ganó por centímetros al esloveno. Así, Yates mantuvo su liderato en la general, a 7 segundos de Roglic y a 50 de Tom Dumoulin. A la espera de la etapa dominical, que contempla rampas del 20%.