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TENIS

Mutua Madrid Open. Djokovic se exprime ante Thiem y es finalista

sábado 11 de mayo de 2019, 18:40h
Actualizado el: 11 de mayo de 2019, 19:42h
El serbio mostró su renacida consistencia en tierra para ganar por un doble tie-break.

Novak Djokovic se medía ese sábado, en las semifinales del Mutua Madrid Open, al tenista llamado a tomar el relevo de los grandes en tierra batida. Se trataba de un enfentamiento ante Dominic Thiem en el que el serbio debía demostrar una mayor confianza y fluidez en esta superficie, si quiere acercarse a Roland Garros con garantías y, por ende, defender el estatus de mejor jugador del planeta que se labró en 2018 y que le toca defender en la presente temporada.

Y lo que se encontraría el jugador del Belgrado fue una prueba, un examen mental sobrsaliente. Porque el austríaco le obligó a estar en la pista durante dos horas y 22 minutos, y, sobre todo, a evidenciar que ha ganado en compostura y aplomo. Fue constreñido 'Nole' a arrancar el triunfo, a batallarlo en cada punto y en cada juego. No obstante, el marcador final resulta del todo descriptivo: 7-6 (2) y 7-6 (4). Un escrutinio continuado del joven al veterano que devendría en la tecera final madrileña del balcánico.

El campeón del torneo español por excelencia en 2011 y 2016 aguarda rival del cruce que desarrollarán Rafael Nadal y Stefanos Tsitsipas. Después de haber congelado la inercia de Thiem, que se presentó en esta jornada después de haber batido a Roger Federer en la final del Masters 1.000 de Indian Wells y tras eliminar a Nadal en el torneo Conde de Godó, que avabaría encumbrándole como espcialista de la arcilla. El enfrentamiento era de altura y el nivel paladeado por el aficionado corrsspondió con las expectativas.

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¡Final! 💪🏻 @djokernole jugará por el 🏆 de campeón del #MMOPEN el domingo tras superar 7-6 y 7-6 a Thiem #MMOPEN

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No comparecía en una final 'Nole' desde que triunfara en el Abierto de Australia de enero (su decimoquinto título de Grand Slam). Las sensaciones no eran las mejores si se comparaba con el fluir triunfalde hace un puñado de meses. Mas Djokovic supo sacar su versión más competitiva e inteligente para domar a la potencia de golpeo de Thiem. Y, con ello, llegar a remontar dos veces. Y es que en el primer set llegó a ir 3-1 abajo, mientras que en la segunda manga perdía por 4-2 en el sexto juego. La fuerza mental le hizo salir a flote, tumbar a su rival y atomerizar al resto.

Amortizó Novak el descanso que sobrevino al retirarse su rival en cuartos de final, Marin Cilic. El croata tiró la toalla antes del inicio del duelo, aquejado de una indisposición alimenticia, y la frescura del serbio le valdría para salir con todo a la cancha, con el objetivo de vengarse de Dominic, que le había derrotado en sus dos últimos cruces -en Roland Garros 2017 y en el Masters 1.000 de Montecarlo, en 2018-. Mas, el austríaco no lució cansancio, aunque su victoria en la fase previa ante Federer le estrujó durante dos horas y diez minutos, bajo el sol madrileño. En ese combate levantaría dos bolas de partido y, después, se iría a jugar en dobles con Diego Schwartzman.

En todo caso, los dos tenistas comenzaron con el fuelle intacto. No se notó que Thiem encadena ocho partidos individuales seguidos -los cinco de su éxtasis en el Godón y los tres de Madrid-, pues arrinconó al número 1 de la ATP al ponerse 3-1 a las primeras de cambio. En ese primer punto de inflexión floreció lo rocoso del serbio para enlazar un break y equilibrar la relación de fuerzas hasta conducir la dinámica al desempate que le vería arrollar por 7-2 y apuntarse un primer parcial tenso, que duró 64 minutos y avisó de lo venidero. Celebró el triunfo en esa manga inicial con alivio: sabía que en un partido largo le costaría recuperar más a su desgastado contrincante.

En cambio, Thiem se rehizo con personalidad y clase. Fue superior en tramos el austríaco, a pesar de lo pegajoso del desempeño del ilustre oponente. Y se escapó 4-2 en el segundo set, apoyado en la variedad de golpeos. Neutralizó el magnetismo del resto, la derecha y el revés de 'Nole', pero cuando tuvo que gestionar al ventaja fallaría de nuevo, emergiendo cierto nerviosismo. Y el hambriento jugador de Belgrado, sin un ápice de titubeo, mordería la oportunidad. Desde el orgullo y la agresividad disparó su juego y remontó, con dos breaks seguidos. Su primera doble falta, con 6-5 favorable, condujo al segundo tie-break. Y en ese paisaje de exigencia absoluta supo cómo sacar de eje a Dominic. Una vez más. Para ser finalista en Madrid.

Al término del envite fue entrevistado por el que fuera asistente suyo, Alex Corretja. "Espero que hayan disfrutado hoy. Dominic es uno de los mejores jugadores del mundo ahora mismo, especialmente en tierra después de vencer en Barcelona, y tras su victoria contra Federer en cuartos, y este era exactamente el partido que yo necesitaba", analizó. Y se despidió mostrando su relajación y aproximación optimista, ese giro dado en 2017 que le ha devuelto a la cima. Le preguntó el español si estaría atento al duelo entre Nadal y Tsitsipas. "Esta noche vamos a bailar un poquito, después pensaremos en tenis", comentó, entre risas, el hombre que lleva pastoreando el tenis internacional 250 semanas.

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