Parece que los ciudadanos a la hora de depositar su voto en la urna no advierten aún que la política se reduce cada vez más a una batalla del lenguaje, por lo que hay que estar muy atentos a que no te den gato por liebre. Se habla mucho de fakes (noticias falsas).Pero previamente la falsedad se ha instalado en el ADN del lenguaje político, sobretodo de la llamada izquierda, con su armazón de palabras míticas, mágicas, falaces, taumatúrgicas, o palabras tabú con las que pretende hipnotizar al auditorio.
Lo que se llama ideología, no como conjunto de ideas sino como discurso alienante que oculta la realidad histórica de las cosas bajo un simple nombre, como dice Roland Barthes del mito. Paradójicamente, el político despolitiza las palabras al privarlas de su sustrato histórico y a la vez politiza todos los conceptos para impedir que la gente pueda pensar libremente sobre ello, sometiéndolo a las horcas caudinas de lo políticamente correcto.
Es urgente, y no se hace, desmontar ese discurso huero, plagado de palabras milagrosas como democracia, estado del bienestar, progreso, cambio, género, feminismo-machismo, izquierda-derecha, o palabras nefandas como facha, fascista, dictador... Democracia es un simple nombre que se pretende imponer por su prestigio, bajo cuya protección cabe lo más abyecto. El separatismo catalán lo utiliza para justificar los golpes de Estado.
Pero si un componente de la democracia es la igualdad, seamos iguales. Si durante 40 años un separatismo demencial ha pervertido la mente de los niños con falsedades históricas de tomo y lomo, es justo que durante otros 40 años la Nación enseñe a los niños catalanes la verdad sobre España. Y después se hace un referéndum pero en toda ella. ¡A ver que sale! ¡Progreso! ¿Hacia dónde? Será bueno o malo depende hacia dónde. ¡Cambio! ¿Qué hay que cambiar? Será bueno o malo. ¡Derecha e izquierda!
Su origen de localización en un Parlamento no puede ya darle ningún contenido serio. A la izquierda le interesa utilizar la palabrita para condenar a su opuesta como mezcla de todo mal. ¿Se dan cuenta de que en la campaña la extrema izquierda no existe, como tampoco el feminismo radical que quiere convertir a todas las mujeres en lesbianas y cosas parecidas? ¡Fascista! De ser una denominación histórica pasa a ser un insulto contra aqué. cuyo pensamiento no me gusta.
Un Dictador solo es un dictador, privado de cualquier otro rasgo de personalidad, de cualquier contexto histórico en el que aparece. ¡Una República es buena per se, una monarquía mala! ¡Las tres derechas! ¿Ciudadanos ha dicho que es de derechas? Una falsedad repetida mil veces se convierte en verdad. Es curioso que la que se llama izquierda haya aprendido de las mañas propagandísticas de Goebbels y también de los separatístas nazis catalanes supremacistas, del lacito amarillo, llamen fascistas a los que no comulgan con sus ideas. Ni la clase política ni la Justicia se toman ésto suficientemente en serio. ¡Que los golpistas entren en el Congreso es inconcebible para cualquiera que tenga sentido común! Y encima haciendo declaraciones golpistas.