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TEATRO DE LA ABADÍA

Copenhague reúne sobre el escenario a Emilio Gutiérrez Caba y Carlos Hipólito

Copenhague reúne sobre el escenario a Emilio Gutiérrez Caba y Carlos Hipólito
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(Foto: Teatro de La Abadía)
EL IMPARCIAL
jueves 23 de mayo de 2019, 14:12h
Actualizado el: 28/05/2019 12:51h

Las tablas del Teatro de La Abadía acoge desde este jueves y hasta el 14 de julio uno de los montajes más esperados de la temporada, Copenhague, libreto del escritor y dramaturgo británico Michael Frayn por el que recibió en el año 2000 el Premio del Círculo de Críticos y el Premio Tony a la mejor obra de teatro.

Cuenta con la adaptación y dirección del director argentino Claudio Tolcachir y un reparto formado por Emilio Gutiérrez Caba, Carlos Hipólito y Malena Gutierrez.

Copenhague relata el encuentro que tuvo lugar en 1941 en la capital de Dinamarca, ocupada por las tropas nazis, entre el gran científico danés, medio judío, Niels Bohr (Emilio Gutiérrez Caba), padre de la física cuántica, y su ex alumno predilecto, el alemán Werner Heisenberg (Carlos Hipólito), padre del principio de Incertidumbre y aquí representante de los estamentos nazis, inevitablemente confrontados por el papel y la situación de sus dos países durante la Segunda Guerra Mundial. Dos físicos, dos Premios Nobel que simbolizan dos posturas antagónicas en el crispado clima de un periodo histórico negro que vio nacer el auge de los fascismos y el comunismo. Maestro y alumno mantienen una de las conversaciones más relevantes para el devenir de nuestra reciente historia ante el desafío que representaba la tan ansiada como amenazante carrera nuclear por parte de la Alemania nazi.

Copenhague se estrenó originalmente en 1998 en el National Theatre, de Londres, y desde entonces ha sido representada en numerosos países. Para la reciente puesta en escena londinense a cargo de su primer director, Michael Blakemore, el autor introdujo pequeñas modificaciones en el texto al hilo de lo descubierto después sobre el encuentro entre los dos científicos, tras publicarse una carta de Bohr a Weisenberg que nunca fue enviada y otros documentos de archivo.

La obra crea una tensión propia de thrillel y posee una estructura no lineal, casi onírica, en la que tiempo y espacio quedan suspendidos y, más allá de las cuestiones éticas y políticas relacionadas con la investigación de estas dos figuras históricas, indaga también en temas de corte más humanístico como la amistad, la relación maestro-discípulo, ambición y lealtad.

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