Pedro Sánchez no ha gobernado ni uno de los 9 meses de su estancia en La Moncloa. Se ha dedicado en exclusiva a montar la más implacable campaña electoral que se recuerda. Pero ha logrado lo único que quería: la victoria en las urnas. Nadie como él ha aprovechado las Instituciones del Estado para vender su falsa imagen de estadista y político templado y para bombardear al centro derecha hasta desguazarlo. Y así, se ha erigido en el gran triunfador de las elecciones europeas, autonómicas y municipales. Una victoria aplastante del PSOE.
Pedro Sánchez no solo ha abusado escandalosamente de la potencia mediática de RTVE. Todos y cada uno de los Ministerios se han dedicado los 9 meses a vender humo, aunque parecía incienso celestial. Y ahí está el resultado. El PSOE ha arrollado en las elecciones europeas, municipales y autonómicas. Solo ha pinchado en Madrid, que no es poco. El PP ha salido escabechado del envite, aunque Madrid le servirá a Pablo Casado como tabla de salvación ante los ataques de sus críticos. Asalta el Ayuntamiento y retiene la Comunidad, si suma a Ciudadanos y a Vox. Se mantiene como segunda fuerza política, pero muy lejos del PSOE y con Ciudadanos pisándole los talones. Vox aguanta el tipo y descoyunta aún más al centroderecha. Podemos se da un batacazo monumental y sigue clavado como cuarta fuerza política, pero aprovechará sus escaños y concejales para tocar poder en muchos sitios.
Durante los próximos cuatro años, la izquierda gobernará España. Madrid será una isla. Si el centroderecha sigue cazando moscas y dividido, socialistas y comunistas se perpetuarán en el poder. Porque si en 9 meses, el PSOE ha dado la vuelta al mapa político español, en 4 años se teñirá de rojo hasta el último rincón. Hasta Madrid.