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MUNDIAL BALONCESTO

España luchará por el oro frente a Argentina tras derribar a Australia

España luchará por el oro frente a Argentina tras derribar a Australia
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viernes 13 de septiembre de 2019, 12:29h
Actualizado el: 14/09/2019 10:14h
El equipo dirigido por Scariolo se sobrepuso a la actuación estelar de Patty Mills y a la defensa aussie gracias a su gen guerrero y a un Marc Gasol imperial (95-88).

La selección española disputó este viernes la semifinal del Mundial de China de baloncesto. El inesperado desarrollo del torneo, que fue dejando en la estacada a favoritos como Estados Unidos, Grecia o Serbia, dispuso que los pupilos de Sergio Scariolo se jugaran el pase a la lucha por el oro ante la rocosa selección de Australia. Se planteaba una batalla de gran exigencia física y ritmo, en el que las dos defensas reclamarían un acierto notable a sendos ataques. Por ello, pidió el seleccionador paciencia para tragar este desafío.

En base a ese esquema se jugaría todo el duelo, en especial durante la primera parte. Comenzó bien el sistema nacional, con Ricky Rubio dirigiendo y con Juancho Hernangómez amortizando los espacios ganados al galope de su inteligencia. Y aguantó de salida el quinteto español un intercambio de canastas en el que quedó subrayado, desde temprano, que Patty Mills iba a tratar de gobernar toda la cancha. El jugador de los San Antonio Spurs hizo daño anotando y pasando la bola. Mas la igualdad cerraría un primer acto asfixiante (22-21). Y el esfuerzo explosivo parecería pasar factura primero a la plantilla europea, pues se abriría un parcial venenoso.

No anotó España más que dos puntos cuando se cumplía la mitad del segundo cuarto. Al final del mismo se constató un intento de escapada aussie (32-37) que sólo fue neutralizado por el uso de la defensa en zona y por la insistencia de Rubio en tirar sin complejos. Frenada la urgencia sobrevenida, le tocaba a Scariolo mentalizar a los suyos en atender a cada marca, pues se habían regalado un puñado de canastas sencillas a los australianos. Y eso estaba prohibido. Elementos como Sergio Lull, Rudy Fernández, Marc Gasol, Andrew Bogut, Joe Ingles y Mathew Dellavedova habían bregado con todo y sólo la velocidad y el talento de Mills había alcanzado a desnivelar lo comprimido de las dos apuestas. Sin bien la rapidez de la circulación oceánica quedó destacada. Debía granjearse la delegación nacional lanzamientos abiertos, pues sus porcentajes estaban erosionando su competitividad (22% en triples y 44% en tiros de campo). No obstante, sólo anotaron 10 puntos en el segundo cuarto. Y, sobre todo, apretar en fase de achique, coordinándose mucho mejor en el cambio tras bloqueo, escenario para el brillo de punzones como Mills o Goulding. Le tocó a los favoritos sobrevivir ante los aussies. Y lo lograron con la inteligencia de atacar y sacar faltas a Bogut.

Así las cosas, la segunda parte alzó el telón en el Wukesong Sport Arena con la senda de un Ricky pegajoso en defensa. Desde su ejercicio sobresaliente de recuperaciones brotaría un parcial que recortó la desventaja a tres puntos (37-40), a las primeras de cambio. Prendía la mecha del crecimiento de la ejecución coral nacional. Si embargo, ante otra entrada en ignición de Mills, España quedó abocaba a volver a abrazar la capacidad agónica, desprovista de fluidez anotadora y de juego (39-46, minuto 24:40). Las pérdidas tullían las opciones de los ibéricos, aunque los australianos tampoco avanzaban con soltura, más allá de la hiperactividad de su astro.

Y la brecha pasaría de los 10 puntos, la máxima ventaja australiana (39-50, minuto 25:10). Dellavedova había apagado a un fallón Ricky, y Llull y Rudy no atinaban con el aro. Otra vez la poca pericia en el lanzamiento, la falta de puntos, penalizaba a los jugadores españoles, constreñidos a subir más sus revoluciones y a variar sus avances -prácticamente no se habían registrado penetraciones-. Marc asomaría en ambas fases, en la reacción española (7 puntos en el tercer cuarto) y la rotación funcionaría, al fin, para volver a respirar (47-52, minuto 28:28). La suplencia coyuntural de Mills permitió este respingo nacional más acusado.

El escape de inercia por la vía del rebote ofensivo australiano -gran labor de Nic Kay- no frenaría y los 10 minutos postreros se competirían desde un 51-55 mucho más esperanzador. El segundo renacer español del partido, por más convicción que brillantez, bastó para seguir a flote, mas no para remontar. Y la dureza subió su ratio en el último cuarto, con Rubio emergiendo tanto como el rebote de ataque aussie. La exigencia se dispararía y un error defensivo permitió a los isleños recobrar el colchón (53-61, a 7:23 para el final). Willy Hernángomez yacía intrascendente hasta convertirse en un problema y el físico oceánico rebosaba. Le costaba a los subordinados de Scariolo empatar el derroche anatómico y el tempo. Sólo Marc Gasol -desde la pintura y el triple- aparentaba estar a la altura. Y el marcador se instaló en un 63-67 menos nublado, a falta de cuatro minutos. Asimismo, una entrada a canasta exitosa de Llull forzaría al banquillo rival a pedir tiempo, pues el devenir hacía hincapié en el arreón de confianza español, con sólo dos puntos de desventaja. El parcial de 10-4 reiniciaba la semifinal con tres minutos y medio. En pleno desenlace rudo y áspero.

El epílogo del tiempo reglamentario se abrió con un error de Juancho -regaló tres tiros libres a Mills- y una pérdida de Gasol (65-70, a 2:39 para la conclusión). Los nervios tomaban la escena. En cambio, España decidió morir de pie y Ricky embocó una inteligente bandeja, una falta en ataque provocada y una asistencia a Marc (69-70, 1:16). El resplandecer de Rubio y la presencia defensiva creciente de la pintura nacional -con Claver y Rudy aportando- protagonizarían el tramo clave de este campeonato. Fallaría un triple Llull y capturaría su enésimo rebote ofensivo Kay, pero Mills la perdió en una posesión trascendental. Scariolo pidió tiempo: restaban 28 segundos. Y el drama se prolongaría con el fallo del balear y la falta de Bogut sobre Marc Gasol. El jugador de los Raptors acudió a la línea de personal y remontó, finalmente, el resultado (71-70). En consecuencia, los españoles se la jugarían a defender durante casi nueve segundos. Su mejor faceta del juego durante el torneo sólo pudo frenar con falta a Mills. Y, para mayor picante, el astro sólo metió un tiro libre (71-71, con cuatro segundos). Decretando prórroga para facturar el primer billete a la final.

Con el cansancio físico y mental consiguiente a los 40 minutos previos, el tiempo extra comenzó con falta en ataque de Claver y una pérdida de Ingles. Marc, en su mejor actuación (33 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias), inauguraría el electrónico en este periodo, capturó un rebote dorado y asestó un triple tranquilizador (76-71, a 3:47). Mills respondió desde la larga distancia y Kay se abonaría otro rebote ofensivo (16 puntos), para empatar (76-76). Los aussies no iban a soltar la presa a estas alturas, pero España competía en plenitud. Ricky (19 puntos y 12 asistencias) jugaba suelto en la distribución y en el cierre, lo justo para asentar a su equipo en este punto. Y a menos de un minuto Marc e Ingles marraron dos triples. Con empate (78-78), Australia dispondría de un ataque de 14 de los 16 segundos restantes. Situación límite que otra vez fiscalizaba al achique nacional. Con resultado de otra falta y tiros libres para Mills (34 puntos). Entonces, el mejor jugador del duelo no falló (78-80). Por tanto, un total de catorce segundos marcarían el futuro cercano de la selección y de su ataque se recogería el acceso a la segunda prórroga. Gasol sacó una falta y dictaminó el 80-80.

La tensión tocaba techo, con la tribuna pequinesa disfrutando de semejante despliegue físico. Y las piernas pesaban, después de una temporada asfixiante en el Viejo Continente y en la NBA. Dicho contexto, sin embargo, se maquillaría al visualizar la final y Bogut, el más veterano (12 puntos y 9 rebotes), abrió con un rebote ofensivo -el agujero negro de la zaga nacional-. Claver y Llull responderían, colocando un 85-82 luminoso. Y la conexión Rubio-Gasol instaló una ventaja de cinco puntos, a menos de tres minutos de la conclusión. Se confirmó que en un cierre apretado prepondera el estilo español y estaba compitiendo mejor en este paisaje el sistema ibérico (Mills no recibió, defensa sensacional del balear madridista mediante), provocando imprecisiones -dos triples que no tocaron aro-. Y un triple de Llull (17 puntos) sentenció la jornada (90-82, 2:06). El despegue de la esencia nacional, justo a tiempo, decidiría una pelea sudorosa y para el recuerdo. Colapsó el ataque isleño -Ingles decepcionó- y gestionaría bien la renta el seleccionado patrio, con seriedad, para entregarse al paroxismo.

- Ficha técnica:

95 - España (22+10+19+20+15): Ricky Rubio (19), Rudy Fernández (2), Juancho Hernangómez (8), Víctor Claver (9) y Marc Gasol (33) -cinco titular-, Pau Ribas (7), Pierre Oriola (-), Willy Hernangómez (-) y Sergio Llull (17).

88 - Australia (21+16+18+16+9+8): Patty Mills (34), Matthew Dellavedova (6), Joe Ingles (4), Aron Baynes (6) y Jock Landale (3) -quinteto inicial-, Andrew Bogut (12), Mitch Creek (2), Nic Kay (16) y Chris Goulding (5).

Árbitros: Guilherme Locatelli (BRA), Tolga Sahin (ITA) y Omar Bermudez Mariscal (MEX). Sin eliminados.

Incidencias: primera semifinal del Mundial de China, disputada en el Wukasong Sports Center de Pekín ante unos 9.000 espectadores que llenaron el recinto.

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