La situación general en Cataluña, las declaraciones del presidente marioneta de la Generalidad...
La situación general en Cataluña, las declaraciones del presidente marioneta de la Generalidad, el racista Joaquín Torra, y las del presidente del Parlamento catalán, y, sobre todo, la detención por la Guardia Civil del comando presuntamente terrorista del CDR, exigen cumplir con el mandato de la Constitución y poner en marcha el artículo 155 de la Carta Magna.
La prudencia política, sin embargo, aconseja aplazar esa medida hasta que se celebren las elecciones generales del próximo 10 de noviembre. Para que la situación no se fragilice aún más, Pablo Casado ha declarado que el Gobierno de Pedro Sánchez debe acogerse ya a la Ley de Seguridad Nacional y poner a los Mozos de Escuadra bajo el mando directo del Gobierno de la nación. Tiene razón el líder del Partido Popular. Alargar la situación actual contribuiría al deterioro general. El control de los Mozos por parte del Gobierno, es decir, de la Policía autonómica, debilitará a Joaquín Torra y sus compinches.
La Ley de Seguridad Nacional fue aprobada en 2015, votada por el PSOE y el PP. Como más vale prevenir que curar, ambos partidos constitucionalistas se dieron cuenta de que el deterioro de la situación en Cataluña podía agravarse y de que era necesario contar con un instrumento legal para controlar a los Mozos de Escuadra y garantizar ley y orden en Cataluña.
Las fechas preelectorales resultan especialmente incómodas. Pero el deterioro de la ley y el orden en Cataluña exigen lo que Pablo Casado ha propuesto: ampararse en la Ley de Seguridad Nacional, aunque existan algunas dudas sobre su viabilidad, y evitar que el secesionista Joaquín Torra maneje a la Policía autonómica a su antojo. Pedro Sánchez está sopesando la situación sin tener demasiado en cuenta el interés nacional. Solo si considera que la decisión le beneficiará personalmente en las elecciones generales, pondrá en marcha la Ley de Seguridad Nacional.