El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha fulminado tanto a la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, como al director de la Guardia Civil, Félix Azón. Además, ha prescindido de los servicios de su directora de comunicación, Mar Hedo, un puesto también muy sensible.
El motivo de estos ceses, según publica el diario El Mundo, habría sido la gestión de la seguridad en Cataluña. Los desencuentros con la Guardia Civil en los últimos meses también habían enturbiado la relación con Azón. De hecho, las relaciones que Marlaska tenía con él y con Botella en los últimos tiempos han sido muy tensas.
Cuenta este mismo periódico que, "desde el minuto uno", las relaciones del ministro con los salientes no eran buenas precisamente. "No había ni química ni cercanía" y, posteriormente, la evolución de la situación en Cataluña profundizó unas "diferencias ya insalvables".
Para sustituir a la hasta ahora secretaria de Estado de seguridad, Marlaska ha optado, de nuevo, por un perfil judicial. Al frente de la coordinación entre cuerpos estará Rafael Pérez, han confirmado a Efe fuentes próximas al departamento de Interior.