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¿Es Bale algo más que un problema costoso para el Real Madrid?

¿Es Bale algo más que un problema costoso para el Real Madrid?
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sábado 25 de enero de 2020, 18:27h
Actualizado el: 25 de enero de 2020, 22:58h
El jugador galés se ha lesionado de nuevo. Desde que llegó a España, ha sufrido 26 infortunios y se ha perdido 93 partidos oficiales.

Uno de los problemas fundamentales de Arjen Robben durante su etapa en el Real Madrid fue su tendencia a lesionarse. Su juego, de índole físico y exigencia en articulaciones y ligamentos por la querencia regateadora, le complicó la vida en Londres, primero, y en la capital española, después. Sería vendido, y contemplado como moneda de cambio loable, en la reestructuración que ejecutó Florentino Pérez en su segundo advenimiento. Cuando arribaron Cristiano Ronaldo y compañía a Chamartín.

La indiscutible calidad y desborde del fino zurdo neerlandés explosionaría en el Bayern y en la selección de Países Bajos, acerándole al podio del Balón de Oro. Pero un dato escalofriante le acompañará siempre en el juicio de su categoría como futbolista: desde que fichó por el PSV y hasta su retirada, esto es, desde 2002 y hasta 2019, sólo pasó de los 30 partidos ligueros en una temporada una vez. En su primer año en Eindhoven, cuando tenía 19 años. Las dolencias le persiguieron siempre. Pero su compromiso nunca estuvo en duda.

Este último matiz y el monto de su sueldo es lo que provoca que Garteh Bale sufra en la comparación con Robben -amén de las diferencias notorias de ambos sobre el césped-. El club madrileño ha paladeado el rendimiento y las aptitudes de ambos, y su masa social no ha desarrollado más cariño hacia el británico aunque éste haya competido en el Bernabéu cinco temporadas más que el neerlandés. Aunque haya ganado cuatro Ligas de Campeones -con goles decisivos- más que Arjen en el transcurso de sus contratos.

Los motivos se despliegan con una nitidez extraordinaria. El paragón con el extremo neerlandés viene por las lesiones. Pues bien, el desglose de su ficha médica le ve caer en infortunios cada 89 días desde que viste la camiseta madridista. Una auténtica barbaridad y desgracia, circunstancia condicionante que ha mermado el rendimiento del galés hasta torturarle y provocar que no haya despegado jamás como titular indiscutible y consistente. Más allá de sus lagunas en la lectura de juego, remate e implicación táctica, no ha sido el jugador franquicia que pretendió porque no se ha mantenido en el campo de forma regular.

Al galope de la actualidad, se perdió la Supercopa de España por unas molestias (infección respiratoria) que desaparecieron justo a tiempo, antes del duelo liguero ante el Sevilla. Pero Zinedine Zidane decidió dejarle fuera a él y a James Rodríguez -el otro sospechoso habitual, monedas de cambio en el mercado estival y lesionados intermitentes de concentración difusa-. Así que le tocó viajar a la pista del Unionistas, para disputar los dieciseisavos de la Copa del Rey. Allí marcó un gol, pero, al parecer, sufrió una "torcedura".

El leve esguince de tobillo que dice el parte del club le podría impedir participar del inminente derbi liguero frente al Atlético, el 1 de febrero. En Salamanca volvió a anotar tras una sequía de 145 días, mas recayó de sus dificultades para estar sano y disponible. Su balance en esta campaña en LaLiga es de quince partidos, once como titular, y ha marcado tres goles. Una cifra sonrojante si se atiende a que cobra por encima de los 15 millones de euros anuales. Un jugador que sólo pasó de los 30 partidos ligueros disputados en el Real Madrid en una temporada (2013-14).

Ahora, con 30 años y 50 lesiones en sus piernas, se ha confirmado como un problema para Florentino. Se ha perdido 93 partidos oficiales con la institución madrileña, la que le sostiene como uno de los futbolistas mejor pagados desde 2013, por motivos médicos. Y se ha despreocupado por aparentar implicación con el vestuario que comanda Zidane. Son múltiples las ocasiones en las que ha salido del Bernabéu antes de la conclusión de un partido, aunque éste estuviera ajustado. Como si con él no fuera la cosa.

Tras anotar un gol de chilena en la final de la Champions que supuso la Decimotercera, Cristiano Ronaldo susurró su cambio de aires y Bale amortizó el brete para quejarse porque no había sido titular en muchos partidos de aquella campaña. Era su momento, sin duda, para erigirse en el nuevo adalid goleador y resolutivo del Madrid. En cambio, ni se ha ganado el respeto de la grada -con su actitud gélida y ciertamente provocativa, cartel galés y entrevistas impropias mediante- ni ha rellenado de contenido la reclamación de protagonismo. Su tarjeta es de 16 goles y 10 asistencias en todas las competiciones desde que se fue Ronaldo -30 dianas y siete pases de gol menos que Benzema, quien es dos años más viejo-.

A estas alturas, después de que el entrenador francés se frotara las manos en pretemporada con la posibilidad del adiós de Bale, y cuando figuras como Vinicius y Rodrygo dibujan trayectorias ascendentes y necesitadas de minutos para desarrollarse, cabe preguntarse el rol que le espera al galés. Con Asensio asomando en su rehabilitación. 'Zizou' ha tratado de recuperarle -como con James, Marcelo e Isco-, porque sabe de su talento y de la necesidad de tenerle enchufado y en plena forma si quiere alzar algún título grande en este año. Pero no está siendo posible. En esta ventana invernal de traspasos vuelve a sonar para salir, aunque se fuera cedido. Y su representante se ríe. Como viene haciendo en este último lustro. Para escarnio del madridismo.

La pelota vuelve a recaer en el tejado de una directiva que parecería haber hipotecado el diseño de plantilla con los contratos que ha ido firmando, entre otros, a Bale. Se podría argumentar que los 100 millones de euros desembolsados al Tottenham -club que no para de hacer guiños al galés través de las redes sociales- están justificados, pues el zurdo británico ha certificado con actuaciones puntuales y relevantes su jerarquía. Mas, en el presente y de cara al corto y medio plazo, ¿es, en este punto de la historia, algo más que un problema caro para el coloso madrileño?

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