No es por hacerle el artículo a nadie, ni siquiera me atrevo a sugerir lo que deben hacer partidos con contrastada experiencia, aunque se puedan equivocar. Como yo… Pero, al respecto del pacto alcanzado entre PP y Ciudadanos con tanto dolor en el País Vasco y con tan poco éxito antes en Galicia, las cabezas pensantes de las formaciones azul y naranja deben tener en cuenta, como se dice ahora, ‘sí o sí’, a Vox.
Está claro que el centro derecha se tiene que unir si quiere hacer frente al bloque de izquierdas. Ya lo han hecho sin pensar en ello previamente y, aunque en algunos sitios han podido gobernar (Andalucía, Murcia y Comunidad y ciudad de Madrid, por decir los más destacados), ha sido y es gracias a Vox.
Por mucho que le duela a Ciudadanos, que niega y reniega constantemente haber llegado nunca a un acuerdo con la formación de Santiago Abascal, lo cierto es que los de Inés Arrimadas, antes Albert Rivera, y con permiso de Francisco Igea, tienen alguna relevancia política después de las últimas y desastrosas elecciones del 10 de noviembre gracias a esos acuerdos puntuales.
Y por mucho que en el PP digan que no les une nada a la formación oliva, que sus afiliados de centro y de una derecha moderada no quieren identificarse con la derecha de Vox, se parecen mucho y casi todos sus miembros son ex votantes del PP que opinan que los de Casado se empezaron a ablandar con Mariano Rajoy.
Como fuere, el logo solo lleva las imágenes de PP y Cs, pero si quieren que ese bloque de centro derecha a nivel nacional tenga éxito, unos y otros deberán tragarse el sapo de todo lo dicho sobre Vox. Si Cs, después de todo lo que está peleando su líder para hacer un bloque constitucionalista, no acepta en esa corriente a los de Abascal, es que es más ingenuo de lo que todos nos imaginábamos o hay que pensar en la mala fe de un pacto con los populares abocado al fracaso electoralmente, pero vital para su propia supervivencia.
Los números no dan en el País Vasco y Cataluña. En Galicia, si. Por eso Alberto Núñez Feijóo no quiere nada de pactos, lo tiene todo, parece, muy bien atado. En las otras dos regiones, a pesar de que Cs ganó las últimas elecciones catalanas y el PP vasco tiene alguna representación, pintan bastos. Ni con Vox.
Bueno será que empiecen a tender puentes entre las tres formaciones de centro derecha para que, de cara a las elecciones generales, dentro de 4 años, o de menos si no se consiguiera una estabilidad por los incumplimientos del partido en el Gobierno con los separatistas, ese bloque que defiende la Constitución y la igualdad de todos los españoles pueda tener alguna opción contra la coalición de izquierdas junto a los independentistas.
El candidato de la coalición PP+Cs, Carlos Iturgaiz, tras la salida de Alfonso Alonso porque no comulgaba con la idea o porque su pasado ‘sorayista’ le tenía marcado, ya ha tenido esos primeros gestos con Vox. Parece que tiene claro el ideario del nuevo pragmatismo aplicado al terreno político en la derecha española. Decir que “es más importante salvar a España que lo que me viene encima”porque entiende que hay un bloque contra el constitucionalismo ya es decir mucho.
Igualmente, que Iturgaiz se exprese en términos de alabanza sobre Santiago Abascal, del que opina que “es un hombre estupendo, una magnífica persona” y que tiende la mano a Vox para "unir fuerzas" para hacer frente a un Gobierno "fasciocomunista" que quiere "romper y destruir España" es, me temo, difícil de digerir para Arrimadas y los suyos.
Ganas de ver hasta dónde son capaces de llevar adelante de verdad una coalición de centro derecha que equilibre la balanza en el Congreso. La cosa está en un puñado de votos. No olvidemos la debilidad estratégica de la izquierda, convenientemente explotada por los separatistas y nacionalistas., que se decidió por un par de escaños.