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COLECCIONES REALES

Bordados, tapices y tejidos: los ricos textiles de la Corte española

Bordados, tapices y tejidos: los ricos textiles de la Corte española
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(Foto: Efe)

Bordados, tapices y tejidos: los ricos textiles de la Corte española

EL IMPARCIAL/Efe
miércoles 10 de junio de 2026, 14:34h
Actualizado el: 06/10/2026 14:47h

Más de 200 piezas entre bordados y textiles pertenecientes a Patrimonio Nacional se exhiben en 'Tejiendo la vida cortesana'. Mobiliario, cortinajes, palios, mantos de la reina Victoria Eugenia y, la más antigua, (1246) una almohada de la reina Berenguela dan cuenta de la riqueza de una de las colecciones textiles más importantes del mundo.

Del 11 de junio al 12 de octubre, la Galería de las Colecciones Reales acoge la primera gran exposición sobre tejidos y bordados de corte que se celebra en España, que muestra una mínima pero significativa parte de las 28.000 piezas que conserva con mimo Patrimonio Nacional, tanto es así que solo incluye cuatro préstamos, según ha detallado Víctor Cageao, director de la Galería y las Colecciones Reales.

"Ha sido muy difícil realizar la selección", ha comentado este miércoles durante el recorrido de la exposición Pilar Benito, jefa de Conservación, que junto a Lourdes de Luis, jefa de Restauración de Artes Decorativas, y María Barrigón, jefa de Conservación de Artes Textiles, ha comisariado esta exposición que se organiza en cinco bloques.

El primero de ellos, 'Extraordinarias maravillas' contrasta el ajuar medieval con piezas de ocio decimonónicas; 'Espacios de majestad' se articula en torno a los doseles de Carlos IV y María Luisa de Parma; y 'Sueños de seda' analiza el descanso real de María Isabel de Borbón y Francisco Genaro de Nápoles.

En el discurrir sinuoso de la presentación aparece el 'Real Oficio de Tapicería', que desvela la trastienda del cuidado de la colección, y 'Guardarropa y Tocador' cierra el recorrido en la faceta más íntima de los monarcas.

Por su naturaleza y fragilidad, las piezas textiles anteriores al siglo XVIII que se han conservado hasta la fecha son muy escasas. La exposición recupera su valor como elemento de ornamentación, ostentación e identidad, pero también como parte esencial del mobiliario y la decoración interior.

La complejidad del hilo y la aguja

Se trata de piezas excepcionales, de las que la mayor parte pertenecieron o fueron encargadas por los monarcas, algunas de las cuales se han restaurado para esta exposición, que lleva tres años gestándose.

Ana de la Cueva, presidenta de la Galería y las Colecciones Reales, ha reseñado que las telas tienen la misma complejidad y belleza que un cuadro como 'Las Meninas': "Es impresionante el universo de perfección que vemos reflejado solamente con hilo y aguja".

Foto: Efe

Resulta curioso ver un flotador-colchoneta decimonónico, con virutas de corcho en su interior, con caja e instrucciones originales para su uso; un conjunto de sillas, cortina y butacas; pequeños almohadones de olor, que se rellenaban con pétalos de flores, almizcle y ámbar para perfumar la ropa litúrgica, uno de ellos confeccionado en gasa de alambre de oro, un riquísimo tejido típicamente florentino.

Más de un siglo ha tenido que pasar desde que en 1917 la Corona auspiciara y participara en la última exposición sobre tejidos españoles, un apartado que por su fragilidad es de difícil conservación, explican las comisarias, por lo que las piezas anteriores al siglo XVIII "son una excepción", de ahí la importancia de esta colección que se ha mantenido gracias también a una restauración minuciosa.

El hecho de que Felipe II fuera uno de los grandes impulsores de las artes textiles y el apego de la monarquía a la adquisición de tejidos como vía de progreso económico y social supuso la creación de las Reales Fábricas en Ávila, Guadalajara, Brihuega, La Coruña, Talavera de la Reina y Valencia.

Fue él quien solicitó en su testamento que su hijo recibiera los bienes del Real Oficio de la Tapicería, una manera de preservar la imagen de majestad, los bordados en oro y plata con exquisitas sedas, las alfombras y tapices que se fueron atesorando como Colección Real, apuntan las comisarias.

Piezas que cuentan con firma como la de la bordadora Isabel Camps, algo inusual pues al tratarse de oficios, detalla María Barrigón, solían desempeñarlos hombres.

En el Panteón Real del Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas (Burgos), el principal de la realeza castellana, se ha encontrado "la mejor colección de textiles del mundo", apunta Lourdes de Luis, mientras señala otro hallazgo, una bañera sultana de finales del XVIII en nogal, que se transformaba en asiento, encontrada en una buhardilla del Monasterio de El Escorial.

Limosneras de María Cristina de Borbón, textiles para embellecer las reliquias, el libro de la vida de Santa Teresa de Jesús, escrito por ella, y forrado en terciopelo rojo, tienen su espacio frente a apabullantes sillones del trono, alfombras de terciopelo de seda cortado a nueve cuerpos con el escudo real y piezas con un lenguaje iconográfico lleno de simbolismo político, expresión de soberanía y propaganda.

La exposición la cierran tres mantos de la reina Victoria Eugenia, el último de ellos confeccionado en 1906 en raso de seda bordado con cuentas de nácar, cristales y pasamanería, se conserva incluso la factura en el Archivo General de Palacio, 12.000 pesetas, una fortuna para la época.

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