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EDITORIAL

Coronavirus: ni pánico ni improvisación

sábado 29 de febrero de 2020, 18:40h
Actualizado el: 29 de febrero de 2020, 19:00h

La epidemia de coronavirus se ha convertido en una crisis de salud global a la que todos los países del mundo deben responder como uno solo, decidida pero también serenamente. Es imprescindible que cada Estado preste la máxima atención a todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, un agente clave para el intercambio de información y la ejecución de una respuesta coordinada.

En España hasta el momento la gestión del Ministerio de Sanidad, y en particular, la labor del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, como coordinador entre las comunidades, está siendo impecable. La comunicación, tanto entre autoridades, como entre éstas y los ciudadanos, tiene que ser lo más fluida posible para conocer en todo momento el estado de la situación y actuar en consecuencia. En este sentido, el papel informativo de los medios debe ajustarse más que nunca a la realidad, huyendo del alarmismo pero sin caer tampoco en la banalización.

Hasta el momento el coronavirus se ha cobrado la vida de unas 3.000 personas de las 85.000 que se han contagiado en todo el mundo, la mayor parte de ellas en China: un 3,4 % del total de infectados globalmente y un 1,2 % fuera de China, en su gran mayoría personas de edad avanzada o con patologías previas. De los positivos que se han producido desde principios de enero casi 40.000 están ya recuperados. Hablamos, por tanto, de una tasa de mortalidad reducida y de una alta probabilidad de recuperación.

Dejando a una lado pandemias como la gripe española, que acabó con la vida de entre 20 y 50 millones de personas en 1919; o el SIDA, que acumula 30 millones de muertos desde 1981; el coronavirus no parece destacar especialmente por su virulencia si se compara con las epidemias de dos coronavirus anteriores, SARS y MERS, cuyas tasas de mortalidad ascendían al 10 % y al 30 %, respectivamente.

Sin embargo, según indican los expertos, lo verdaderamente peligroso de este virus no es su tasa de mortalidad sino su elevada capacidad de contagio. En dos meses el Covid-19 ha transitado desde un mercado en la ciudad china de Wuhan a 60 países de los cinco continentes. En la última semana naciones como Corea del Sur, Japón, Irán o Italia han pasado de decenas a centenares de casos, lo que ha provocado que la OMS haya calificado de "muy alto" el nivel de riesgo de transmisión de la epidemia a nivel mundial. Esta rápida propagación ha generado una gran incertidumbre en las bolsas de todo el mundo, que han vivido su peor semana desde la crisis de 2008, con pérdidas acumuladas superiores al 10 %.

La principal preocupación de la OMS, no obstante, continúa siendo que el coronavirus llegue a países que carecen de los sistemas de salud y los controles necesarios para hacer frente a una epidemia de estas características. Los organismos internacionales deberán estar muy atentos a cualquier brote que se produzca en los países más vulnerables y enviar la ayuda precisa para evitar una sangría.

De momento, las naciones avanzadas están demostrando su fortaleza para combatir el coronavirus y, pese a lo impactante de algunas medidas, como la cancelación de viajes a zonas de riesgo o de eventos masivos, sus sistemas de salud pública se mantienen firmes y alerta.

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