O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Pero...
O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Pero si se está con la libertad de expresión hay que hacerlo con todas sus consecuencias. El artículo 20 de la Constitución española carece de fisuras. Tras los 40 años de la dictadura franquista, se restablecían las libertades de expresión y de información de forma completa.
Pedro Sánchez quiere volver al “parte”, es decir, a que solo pueda difundirse y publicarse la “verdad oficial”. El pretexto ha sido el coronavirus. Y no es que Pedro Sánchez pretenda evitar la difusión de bulos. Lo que no quiere es que los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales independientes difundan las improvisaciones, las ligerezas, las tardanzas, los despropósitos de la gestión sanchista sobre la pandemia. Cada día aparecen algunas informaciones nuevas, que no bulos, que robustecen la idea que la opinión pública tiene de la torpeza de Pedro Sánchez y de sus intervenciones de estilo venezolano en el Aló, Presidente.
Por otra parte, la pretensión sanchista de que solo pueda difundirse la “verdad oficial” sobre el Covid-19 abre el peligroso camino hacia la censura, vigente hoy todavía en los países comunistas como Cuba o Corea del Norte. La jugada de Pedro Sánchez a través de su amigo adicto, José Félix Tezanos, se va a estrellar no solo contra el muro democrático europeo, sino también contra una profesión como el periodismo que, aunque debilitada por los zarandeos económicos, defenderá hasta la extenuación la libertad de expresión.
¡Qué error, qué inmenso error el cometido por Pedro Sánchez! Desde que se encaramó en la presidencia del Gobierno, derrama sobre los periódicos afines al sanchismo toda clase de prebendas. Pretende también conquistar a muchos medios que luchan por su supervivencia. Pero hasta ahora no se le había ocurrido poner en marcha el vehículo que conduce a la censura. En ese camino le esperamos los profesionales del periodismo para desbaratar sus pretensiones y sus maniobras.