Isa Serra es, para el colorido mundo podemita, la última víctima de la justicia heteropatriarcal española. Un año y siete meses de condena por empujar, lanzar objetos y llamar “hija de puta” y “zorra” a una agente de policía es, a todas luces, un exceso jurídico y fálico para el partido feminista y pandémico.
Si uno bucea en el currículum de Serra se topa con eso y poco más: un lapo, un cajero reventado, una tangana con la policía, un tuit ciscándose en Amancio Ortega y un discursito premonitorio acerca de asaltar los cielos. Pero que Serra atacara a la Policía para intentar frenar un desahucio la convierte, por méritos propios, en una beata sin pecado concebida.
Uno de los primeros en mostrar sororidad con Serra y arremeter contra la Justicia ha sido, cómo no, Echenique. El político que consignó que entre los jueces españoles había mucho “machirulo”, ese, nos dice ahora que la pobre Isa, la Rosa Parks de los círculos, ha sido condenada sin pruebas por intentar detener un desahucio de una persona con discapacidad. Y no ha salido Newtral a desmontar la falacia.
Donde yo veo violencia contra la Policía, los de Podemos deben ver ira santa. Para ellos, contemplar a Isa Serra empujando e insultando agentes debe ser, en su catecismo, el equivalente moderno a Jesús expulsando a los mercaderes del templo.
Si a Teresa de Calcuta la canonizaron por atender a niños, enfermos, huérfanos y fundar alguna que otra escuela... A Isa Serra, por agredir a la pasma, la tienen en Podemos por una activista venerable.
Yo creo que andan las dos a la par en santidad. Con la diferencia de que Serra es casta en otro sentido de la palabra.
Lo que está claro es que en Podemos, esputar un flemazo a una agente, entrar desnuda a una iglesia o participar en marchas de perroflautas te habilitan para los más altos cargos. Y, con suerte, hasta te dan billete para la lotería ministerial.
Diecinueve meses de cárcel pueden ser una condena, un pasar el tiempo o incluso una vía a la redención. Para Isa Serra, la mártir a la que se encomienda la parroquia podemita, podrían ser, incluso, una bonita ocasión para empezar a hacer currículum.