El sector reclama al Gobierno poder usar los vestuarios y abrir al 50%, como las terrazas, en un mar de dudas e incertidumbre.
Una de las categorías que el Gobierno de Pedro Sánchez ha contemplado como más relevantes para salvaguardar la salud -física y mental- de la población en su plan de desescalada es la realización de deporte. Su importancia ha quedado reflejada en que se ha abierto la posibilidad de pasear y efectuar actividades deportivas ya desde la fase 0 que comenzó este lunes. Tras apilar semanas de uno de los confinamientos más rigurosos de Occidente, Moncloa entendió que era primordial permitir que la ciudadanía reactivara su cuerpo para desbloquear el desgaste psicológico acumulado.
Pero, ¿para cuándo ha pautado el Ejecutivo la apertura de los gimnasios? La respuesta a esa cuestión está sujeta, como todas las medidas planteadas de desescalada, a la reducción del impacto del coronavirus según la región y los criterios desglosados entre Sánchez y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Así pues, la reapertura de estos centros deportivos no profesionales también yace condicionada al buen hacer de la sociedad en el desconfinamiento.
En todo caso, el BOE establece un renacer progresivo de la actividad deportiva, enmarcado en las cuatro etapas en las que se ha compartimentado la desescalada. Así, en la actual fase 0, el Gobierno ha dado vía libre al deporte que no requiera contacto con otra persona -ciclismo, correr, surf o patinaje-, que sea individual y que cumpla con el distanciamiento social y las medidas de higiene y protección conocidas. Y en la fase 1, que arrancará el 11 de mayo -si no hay rebrotes-, se avanzará en la relajación hasta otorgar validez a la apertura de las instalaciones deportivas que están al aire libre y no tengan público. En esta instancia se añadirán el atletismo y el tenis, deportes individuales, pero los usuarios tendrán que solicitar cita previa y no podrán emplear los vestuarios de los centros.
En la fase 2, que está prevista para el 25 de mayo, se extenderá el permiso de apertura a los centros deportivos cubiertos pero sólo para practicar actividades sin contacto físico y con un riesgo de contagio bajo. Y, por último, la fase 4, en torno al 8 de junio, llega el momento de los gimnasios. Estos locales estarán restringidos, eso sí, a funcionar sin vestuarios y abriendo sólo con un tercio de su aforo. Asimismo, desde Sanidad se ha recalcado que es de obligatorio cumplimiento tanto las normas de seguridad sanitaria y la desinfección e higienización de los equipamientos de forma periódica a lo largo de la jornada.
Ese es el horizonte que les espera a los propietarios y usuarios de un sector que acoge a casi 5.000 empresas en España (se calcula que hay en torno a 4.700 centros deportivos y gimnasios). Con el criterio de devolución de las cuotas abonadas durante el Covid-19 bien marcadas por el ministerio. En lo concerniente a marzo, está estipulada la compensación del importe o la recuperación mediante clases. También, el usuario puede negarse a aceptar la vía de las clases y reclamar directamente el importe pagado o gozar de descuentos en futuros pagos. De abril hasta que se abran los locales, se ha prohibido el cobro de mensualidades.
Desde la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID) se ha elaborado un protocolo que reclama al Ejecutivo que contemple la posibilidad de permitir a los gimnasios abrir a un 70% del aforo y permitir el uso de vestuarios al 50% de capacidad, como ocurre con la metodología que opera en otros países en este sentido. Se ha pensado en limitar las clases colectivas, generando un espacio de dos metros cuadrados entre cada cliente, aplicar una alternancia en las duchas y disponer de equipamientos de protección a todo el personal.
Pero también se han compartido los reclamos hacia la reglamentación gubernamental. La FNEID critica la normativa de desescalada por "confusa". Se denuncia lo inviable económicamente que puede resultar abrir un local de 1.500 metros cuadrados, sin vestuarios (hecho que consideran "irresponsable ya que se trata de higiene") y para dar un servicio individualizado. Y se teme por el futuro de un sector que ha crecido de forma exponencial en esta década, hasta llegar a los cinco millones de usuarios, según cifras de la federación.
Como ocurre a otras áreas de la actividad económica española, no se tiene certeza tampoco sobre la duración de los ERTE. Esta es una preocupación que comparte la Adecaf (patronal catalana de gimnasios). Este organismo defiende que se conmute la normativa relativa a las terrazas, que pasaron de abrir en un 30% del aforo a un 50 por ciento. Se exige que se asimile a sector deportivo no profesional con otros sectores económicos porque de ello depende la "salud" de muchas empresas. Se afea que en sólo se han precisado las condiciones que deben cumplir los centros deportivos con menos de 400 metros cuadrados, germinando incertidumbre para el resto. Y se duda hasta de si las mascarillas y guantes son adecuados para sus instalaciones.