Messi y compañía perdieron la Liga con una derrota humillante. Por M. Jones
En días como este Josep Maria Bartomeu da gracias que las gradas del Camp Nou hayan yacido sin público. Porque su equipo, su proyecto, ofrecería una de sus peores versiones. Con el Real Madrid a un paso del alzar el trofeo de LaLiga, los jugadores del club catalán decidieron tomarse una jornada demasiado relajada ante Osasuna, un bloque competitivo que pasó de pelear por sobrevivir a terminar el curso por delante de entidades como el Betis y a estar a la misma altura que el Athletic. Los navarros no perdonarían, en un esfuerzo de rango histórico para su región.
Quique Setién puso en el verde de inicio a Ansu Fati y a Riqui Puig, y ambos se lo agradecerían fijando todas las ganas e intensidad de su vestuario. Y es que, rotaciones mediante (Busquets, Luis Suárez, Jordi Alba y Arturo Vidal fueron suplentes), el resto de su compañeros saldrían dormidos y los visitantes rápido probarían a Ter Stegen. Sería el exbarcelonista José Arnáiz el que se erigió en el elemento más amenazante.
Desgastaría los guantes del meta germano a las primeras de cambio y en el minuto 16 ya había abierto el marcador, confirmando la voluntad de sorpresa con que aterrizó su delegación. El carrilero zurdo ecuatoriano Pervis Estupiñan desbordó por el perfil y zurdo y centró. El llegador engatillaría un chut raso e imparable. Y en el 12 de juego Moncayola a punto estuvo de ampliar el marcador. El Barça volvía a ser ajusticiado por la ausencia de concentración táctica y defensiva. La zaga de tres centrales y dos laterales largos, y los contragolpes rivales bastaron para dejar al coloso tocado.

Despertaría un poco el favorito ya con el ojo morado. Messi lo intentó, a balón parado. Mandó un lanzamiento de falta a la cruceta (minuto 22) y no atinó de milagro en esa misma suerte (minuto 32). La horizontalidad y lo lento de la circulación local, en todo caso, no provocó el descarrilamiento del orden pamplonica, y Osasuna llegó al descanso intacto. Sólo sufrió en ese tramo, camino a vestuarios, cuando un remate en propia puerta de Estupiñán casi cuesta el empate. El acelerón azulgrana no sirvió y los primero 45 minutos se extinguieron con un pésimo desempeño.
El sonrojo empujó a los pupilos de Setièn a subir sus revoluciones en la reanudación, con Braithwaite intentándolo -se le anularía un gol por fuera de juego de Messi-. 'La Pulga' chocó un disparo contra Sergio Herrera en el 54, cuando ya se había tomado en serio la labor de la remontada. Y en el 62, ya con Luis Suárez y Vidal en la hierba, dibujó un lanzamiento de falta soberbio, para el 1-1. Sólo con su calidad se equilibraría el marcador.
Y parecería que recobró la convicción un esquema azulgrana en el Busquets, Jordi Alba y De Jong se incorporarían. Luis Suárez anotó una diana anulada por fuera de juego y en el minuto 77 fue expulsado el visitante Enric Gallego. A partir de ese punto el ajedrez profundizó en su apariencia: la pelota sería culè, sin consecuencias. No sólo no amortizó el Barça la superioridad numérica en los 20 minutos postreros, sino que todavía habría hueco para la debacle absoluta. En el 94 Roberto Torres anotó el 1-2 que incluso podría costar el puesto al entrenador cántabro.
- Ficha técnica
1 - FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Arturo Vidal, min. 59), Piqué, Lenglet, Junior (Jordi Alba, min. 79); Rakitic (Busquets, min. 67), Sergi Roberto, Riqui Puig (Frenkie de Jong, min. 79), Messi; Ansu Fati y Braithwaite (Luis Suárez, min. 59).
2 - Osasuna: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Aridane, Raúl Navas, David García, Estupiñán (Lato, min.92); Moncayola (Torres, min. 85), Íñigo Pérez, Darko Brasanac (Oier Sanjurjo, min. 46); Adrián (Enric Gallego, min. 70) y Arnáiz (Kike Barja, min. 71).
Goles: 0-1, min. 16: Arnáiz. 1-1, min. 62: Messi. 1-2, min.94: Roberto Torres.
Árbitro: Sánchez Martínez (Murcia). Mostró amarilla a Semedo (min. 54), Rakitic (min. 57), Estupiñán (min. 62), Piqué (min. 69) y a Junior (min. 74). Expulsó en el 77 a Gallego.
Incidencias: partido de la jornada 37 de LaLiga disputado en el Camp Nou. Las amarillas que han visto Rakitic, Piqué y Junior les suponen una sanción automática para el último partido de LaLiga.