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Y DIGO YO

Objetivo Madrid o cómo ganar la batalla del relato

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 22 de septiembre de 2020, 18:10h
Actualizado el: 22/09/2020 23:40h

Muy pocos se han creído que el presidente del Gobierno acudiese a la sede de la Comunidad de Madrid a reunirse con su presidenta porque estuviera muy preocupado por la evolución del número de contagios. Todo el mundo sabe ya a estas alturas de la película cuáles son las prioridades de Pedro Sánchez y, desde luego, no pasan por hacerle ningún favor a Isabel Díaz Ayuso, objeto de todas -absolutamente todas- las críticas del Gobierno y del PSOE.

Muchas actitudes, hechos y declaraciones constatan cada día que el objetivo de este Gobierno es hacerse con la ‘joya de la corona’, que no es otra que la Presidencia de la Comunidad de Madrid, plaza que no domina desde hace 25 años y que en manos de su principal rival político es un verdadero quebradero de cabeza en Ferraz.

El presidente era todo comprensión e indulgencia con Madrid, incluso se hablaba de tregua, pero solo un día después, la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, echaba por tierra en dos minutos la aparente normalidad en las relaciones, la cooperación institucional, la respuesta unitaria, es decir, todo el discurso-mitin de Sánchez del lunes. Antes de la reunión, la también vicesecretaria general del PSOE hablaba de la “incompetencia” y la “falta de coherencia” de Ayuso y después alentaba y animaba a participar en las manifestaciones contra ella.

Pero es que Pablo Iglesias, que no es del PSOE, pero sí es el vicepresidente del Gobierno, lo ha hecho en menos tiempo calificando de “segregadoras” y “clasistas” las medidas adoptadas en la Comunidad madrileña. Un doble discurso del Ejecutivo al que ya nos tiene acostumbrado y que resta credibilidad a cualquier aserto por bienintencionado que parezca.

Para empezar, el presidente decidió ir en persona a la Puerta del Sol. Por supuesto, rodeado de todo el poder mediático que eso conlleva y con el que queda plasmado un interés por ayudar a una región frágil, pero a la que todo el aparato de su partido no hace sino poner palos en la rueda de forma constante. “Aquí estoy yo mientras en las redes sociales, televisiones amigas y emisoras de radio, todos mis acólitos critican sin piedad a la que vengo a pedir que pose conmigo en la foto”, debió pensar el presidente para no escuchar los abucheos y pitidos a su llegada.

Pero, ¿por qué fue el propio Sánchez a la sede de la Comunidad de Madrid y no recibió a Díaz Ayuso en Moncloa? Se explica con que a la casa del presidente del Gobierno no va otro presidente regional que no sea el de la Generalitat de Cataluña para hablar de la mesa de diálogo y autodeterminación. Además, la estrategia impone que se daba así urgencia a una petición que la propia Ayuso llevaba más de una semana demandando. El presidente salvaba de esta forma que se pudiera extender el “problema Madrid” a toda España.

El objetivo del Gobierno con esta maniobra es, una vez más, ganar la batalla del relato a la opinión pública. Materia en la que son expertos y no hay más que ver los minutos que se dedican todos los días en TVE y demás medios afines a los índices de contagio y situación de los hospitales en la red madrileña. Por cierto, una guerra que no deja al ciudadano entre las prioridades en la gestión de una pandemia cada día más contagiosa y descontrolada, pero que surte efecto y, de hecho, algunos compañeros de partido, de esos que se dan en llamar “barones”, ya critican abiertamente las medidas del gobierno regional de Ayuso y, lo que es peor, a los madrileños.

La artimaña, de salir, y va camino de ello, tendrá como resultado que el ciudadano de a pie crea que Díaz Ayuso es la culpable de lo que pase en toda España porque es un Ejecutivo que no sabe gestionar la pandemia. La idea es buena: culpar y debilitar. Dos pájaros de un tiro. O Isabel Díaz Ayuso recibe más ayuda del propio PP o perderá el relato y todo.

Veremos si en Moncloa y Ferraz son capaces de que no se achaque al Gobierno actuar tarde en la crisis por intereses ideológicos y quizá de esta forma se quiten Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Salvador Illa y Fernando Simón el ‘sanbenito’ de ser los responsables de que España sea el país de Europa que peor ha gestionado la crisis sanitaria y económica, el que mayor índice de contagios registra y el que más parados va a sumar al desastre.

Los ataques entre el Gobierno y la Comunidad de Madrid continuarán. Nada acaba con una reunión en la que, por cierto, nadie ha explicado por qué había tantas banderas.

Javier Cámara

Periodista

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