La tarde del jueves de la Feria de Alcalá de Henares pasará a la historia por la poca raza de los toros de la ganadería de Saboya. Los tres novilleros, Ana Infante, Pepe Morales y Rubén Pinar, tuvieron que lidiar con unos astados mansos y sin transmisión.
A las ocho de la tarde dio comienzo la Fiesta con un tercio de la plaza llena. El primer novillo era para Ana Infante, que tuvo que ser devuelto vivo al corral tras tres avisos. Más suerte tuvo en el cuarto astado. Tras una estocada tendida, descabelló con acierto.

Aunque los toros no estuvieron a la altura, sí lo estuvo Ana Infante. Tras un año apartada de los ruedos, Ana se mostró en todo momento valiente, serena y jugándose el tipo. Lamentablemente, no se pudo lucir como a ella le habría gustado.
A Pepe Morales le tocó el segundo turno. Su primer astado, a diferencia de sus hermanos, se dejó humillar, pero no tuvo transmisión ni embestidas de bravo. El quinto toro fue un astado soso, manso, parado y sin ganas de pelea con el torero. Además, también tuvo que ser devuelto al corral.

El tercer novillero, Rubén Pinar, tuvo más suerte. El tercer toro de la tarde apuntó maneras, tuvo más seguimiento y humilló, permitiéndole cortar una oreja. El sexto novillo humilló más, aunque tampoco tenía raza y se paraba. A pesar de ello, Rubén supo sacarle partido y la Presidencia le concedió una oreja.
La tónica general de la tarde fue unánime: los toros fueron mansos, descastados, desrazados, sin transmisión y no se dejaron humillar. A pesar de la división de opiniones respecto a la actuación de los novilleros, todo el público de Alcalá de Henares se entregó con Ana Infante, animándola en todo momento. Su vuelta a los ruedos fue sin duda lo mejor de la tarde.