Los pilotos españoles aceptaron el ofrecimiento de inmunizarse relacionado con su profesión.
La pasada semana se supo que los gobiernos de Bahréin y Catar habían llegado a sendos acuerdos con las empresas organizadoras de los Mundiales de Fórmula Uno y MotoGP para dar una vuelta de tuerca a la seguridad sanitaria de los profesionales del deporte. Dichos países ofrecieron su entera disponibilidad para vacunar a todos los integrantes del paddock automovilista y motociclista, con el fin de generar una burbuja anticovid desde los test de pretemporada en las dos disciplinas del motor.
Desde los gestores de la máxima categoría del pilotaje de coches se venían realizando PCR obligatorias cada cinco días a todo el personal y aplicando limitaciones de contacto entre miembros de distintos equipos o sectores involucrados en la organización de cada evento. Y a esa red de protocolos se ha añadido el ofrecimiento de vacunar a todo el personal que se quede en territorio bareiní más de tres semanas y complete la norma de Pfizer (dosis separadas por 21 días). Siendo voluntaria y secreta la decisión del que quisiera inmunizarse por este método. El proceso se programó para llevarse a cabo en instalaciones cercanas al circuito de Sakhir, lugar que acogería las probaturas de las escuderías y el primer Gran Premio, que tendrá lugar el 28 de marzo.
En lo concerniente al caso de la élite motociclista, fue la autoridad catarí la que replicó el ofrecimiento del otro gigante del Golfo Pérsico. La web de MotoGP lo explicó de este modo: "Es una medida planificada para garantizar la salud y la seguridad de todo el circuito mientras están en Catar (país que ha acogido cinco días de test y albergará el Gran Premio inaugural, en el último fin de semana de marzo) y en sus continuos viajes por el mundo a lo largo de esta temporada". "El Gobierno facilita el acceso a la vacuna con el objetivo de aumentar la seguridad personal de todos aquellos que se desplazan durante el Mundial".
Así las cosas, Marc Márquez, que sigue su rehabilitación y ya no descarta participar en la primera carrera del calendario, explicó a Catalunya Radio lo siguiente: "Es un acuerdo entre Qatar y Dorna (la empresa gestora de MotoGP) mediante el cual los organizadores del Mundial tratan de proteger, mimar y cuidar a sus trabajadores. En ese sentido, creo que es bueno para todos. Eso sí, no tengo ni idea aún de cuál será la postura de nuestro equipo". Al día siguiente se conoció que el astro español hubo de cambiar su agenda y dar un volantazo con dirección al circuito de catarí de Losail. Iba a recibir la primera dosis de la vacuna. La prisa repentina obedece al cumplimiento de los plazos de inmunización para llegar al Gran Premio del 28 de este mes.
Tras ese viaje relámpago, el ilerdense aterrizó este lunes en el aeropuerto barcelonés de El Prat. Sin tener idea de la polvareda que se había levantado por su decisión de vacunarse en el extranjero. La lectura política de este episodio había llevado a multitud de analistas a ampliar la crítica ejecutada sobre las hijas del Rey Emérito, doña Cristina y doña Elena, usando como diana a los pilotos que habían decidido vacunarse. Acusándoles de saltarse el plan de vacunación pautado desde el Gobierno de Pedro Sánchez. Afeándoles, incluso, haberse colado por medio de privilegios.
Todo eso se encontró Márquez cuando pisó suelo catalán. Esta fue su respuesta, entre la sorpresa y la indignación: "Toda la familia de MotoGP ha tenido la oportunidad de poderse vacunar y creo que fue un gran trabajo de todo el campeonato. Lógicamente era una decisión voluntaria y yo escogí que sí. Por eso viajé. De esta manera, cuando me tocase vacunarme aquí en España, mi vacuna irá para otra persona". Deberá esperar para regresar a Doha y recibir la pertinente segunda dosis.
Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna, aportó una interpretación diferente. Este es el argumento del directivo español: "No hay duda que los pilotos son figuras internacionales, seguidas por un gran número de personas y, sobre todo, por los más jóvenes. Es importante mostrar la efectividad de las medidas que se toman, como el uso de la mascarilla y otros protocolos. A ello se suma ahora que los pilotos, que son deportistas de élite y cuidan mucho de su cuerpo, se van a vacunar. Es un ejemplo para el resto de la sociedad sobre la importancia de estar todos vacunados lo antes posible".
Por otro lado, Carlos Sainz quiso manejar la situación de modo diverso. Él mismo reconoció públicamente que se había vacunado en Bahréin. Lo hizo en plenos test de pretemporada de la Fórmula Uno, una cita en la que mostró su clase en su debut con Ferrari. Y defendió su postura en una rueda de prensa virtual con medios de comunicación internacionales. Poniendo el pecho a las balas. Porque había llegado a su conocimiento que desde España había voces que le tildaban de "egoísta".
"Me considero un afortunado gracias al Gobierno de Bahréin y a formar parte de un mundo como el de la Fórmula 1. No tuve dudas. En primer lugar, porque no le quito la vacuna a ningún español; en segundo lugar, porque en Bahréin sobran las vacunas y no se la estoy quitando a nadie de Bahréin que la necesite más que yo; y en tercer lugar, porque somos una burbuja de 3000 personas que viajamos por todo el mundo y creo que todos esos países estarán contentos de recibir a alguien vacunado", desglosó.
Preguntado por si sentía algún tipo de remordimiento, negó la mayor. "Remordimiento y resentimiento ninguno. Creo que son razones más que suficientes para que todo el mundo en España lo entienda. Y el que no lo quiera entender, peor para él", sentenció, evidenciando una seguridad y tranquilidad sobresalientes con respecto a su decisión. Esta vez les ha tocado a ellos caer en el centro del torbellino político casi diario. Y lo han toreado con mayor o menor paciencia.