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EN LA FRONTERA

Aplausos a la muerte

sábado 20 de marzo de 2021, 19:49h

Cuatro minutos duraron este jueves los aplausos de los diputados que aprobaron la Ley de la Eutanasia. Unos aplausos a la muerte de los que no defienden la cultura de la vida, desde que esta empieza en el vientre de una madre hasta su extinción de forma natural.

Nuestro país se une así a Holanda, Bélgica y Luxemburgo, como los únicos países europeos en aprobar una ley que según, el Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, Luís Argüello,” es una mala noticia, pues desgraciadamente se ha buscado la solución de evitar el sufrimiento, provocando la muerte de quien sufre”.

Esta ley perjudica a los más débiles y vulnerables y seguro que va a provocar un triste efecto llamada, olvidando, por parte de los que aplauden, que lo más urgente es desarrollar los cuidados paliativos, un tema que también ha sido tratado por monseñor Argüello en su declaración tras la aprobación de la ley:” Es dramático que en España haya 60.000 personas cada año que mueren con sufrimiento, pudiéndose remediar con una política adecuada de cuidados paliativos. Pero para eso, pensamos que este es un momento en favor de promover una cultura de la vida y de dar pasos concretos promoviendo un testamento vital de declaraciones anticipadas que haga posible que los ciudadanos españoles manifiesten de una manera clara y determinada su deseo de recibir cuidados paliativos”. El Secretario General de la Conferencia Episcopal Española anima también a promover la objeción de conciencia y a todo aquello que tenga que ver con esta cultura de la vida que quiere tener una línea roja diciendo con fuerza; «no matarás, no provocarás de manera decidida la muerte para aliviar el sufrimiento, sino al contrario, cuidarás, practicarás la ternura, la cercanía, la misericordia, el ánimo, la esperanza para aquellas personas que se encuentran en el tramo final de su existencia, quizás en momentos de sufrimiento que necesitan consuelo, cuidado y esperanza”.

La Iglesia de nuestro país nos invita a todos firmar el testamento vital para evitar el atropello a la dignidad y a la libertad de la persona incapacitada que trae consigo la ley de la eutanasia. Para ayudar a humanizar el proceso de muerte con una asistencia humana material y espiritual, estableciendo una línea que dé espacio a una verdadera alianza terapéutica entre el médico competente, los familiares y/o los eventuales representantes que no deberá ser trasgredida. Además, con el testamento vital se especifica que no se quiere el encarnizamiento terapéutico o acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas, ni la eutanasia entendida como toda medida adoptada para acelerar la muerte de modo directo o inten­cionado. De esta forma quedan garantizados los cuidados mínimos de sustento vital, como lo es la comida y la bebida en cualquier persona, mientras se considere razonable­mente útil, evitando toda forma de ensañamiento terapéutico.

Los que aplaudieron a la muerte, no saben o no quieren enterarse, de que la muerte no es el final.

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